La nueva orden de aprehensión contra Evo Morales reavivó la confrontación política. El exmandatario sostiene que la acción busca desplazar la atención de la crisis económica y social que, asegura, afecta a millones de bolivianos.

El expresidente Evo Morales rechazó la nueva orden de aprehensión emitida por la Fiscalía de Santa Cruz dentro de la investigación por los bloqueos registrados entre mayo y junio y aseguró que el proceso responde a una estrategia del Gobierno para responsabilizarlo de las protestas sociales. Según afirmó, la decisión judicial pretende «ocultar el verdadero drama que vive Bolivia: una profunda crisis económica y social», además de desviar la atención de los problemas que enfrenta la población.
MORALES DENUNCIA PERSECUCIÓN POLÍTICA
A través de un pronunciamiento difundido en sus redes sociales, Morales sostuvo que no modificará su posición pese a la nueva acción impulsada por el Ministerio Público. El exmandatario indicó que continuará respaldando a los sectores sociales que, según dijo, padecen las consecuencias del deterioro económico y cuestionó que las investigaciones penales sean utilizadas con fines políticos.
«No nos van a intimidar. Seguiremos luchando junto al pueblo, como lo hemos hecho siempre, con la convicción de que Bolivia merece un camino distinto: el de la dignidad, la soberanía, la justicia social y la recuperación de la esperanza para todas y todos», escribió el líder del Movimiento al Socialismo (MAS).
La nueva orden de aprehensión fue emitida dentro de una investigación que atribuye a Morales presuntos delitos de terrorismo y alzamiento armado relacionados con las movilizaciones y bloqueos desarrollados entre mayo y junio. El proceso fue abierto por la Fiscalía de Santa Cruz, que incorporó estos hechos a una causa penal en curso.
ACUSA AL GOBIERNO DE DESVIAR LA ATENCIÓN
Morales sostuvo que el Ejecutivo intenta instalar la idea de que él es el responsable de los conflictos sociales para evitar que la discusión pública se concentre en la situación económica del país. En su publicación insistió en que las movilizaciones surgieron por el malestar de distintos sectores frente al incremento del costo de vida y otros problemas que afectan a la población.
Para el exmandatario, los procesos judiciales promovidos en su contra forman parte de una estrategia destinada a desplazar del centro de la agenda los reclamos ciudadanos y las dificultades económicas que, asegura, atraviesa Bolivia.
Actualmente, Morales permanece en el Trópico de Cochabamba, donde cuenta con el respaldo de las federaciones locales, que mantienen vigilancia permanente ante la posibilidad de un operativo para ejecutar la orden de aprehensión.
Esta causa se suma al proceso que enfrenta en Tarija por un caso de trata y tráfico de personas, expediente por el que también existe una orden de aprehensión vigente. Mientras ambas investigaciones continúan en distintas instancias judiciales, el exmandatario reiteró que mantendrá su actividad política y que no cambiará su posición frente a las acciones iniciadas por la Fiscalía y el Gobierno.