TRINIDAD RENACE CON UN MODELO FISCAL INNOVADOR Y DISCIPLINA CIUDADANA

Oct 15, 2025

La capital beniana consolida un modelo de gestión pública basado en la regla 30-30-30, que prioriza el equilibrio entre obra, eficiencia y bienestar social, destacando la transparencia como pilar de desarrollo.

La ciudad de Trinidad atraviesa una etapa de renovación institucional y económica marcada por la disciplina fiscal y una visión de gestión moderna impulsada por el alcalde Cristhian Cámara. Su modelo, conocido como la regla 30-30-30, fue expuesto en el seminario virtual “Municipios Libres: Soluciones que sí funcionan”, un espacio de intercambio de experiencias entre autoridades y expertos. Participaron también el empresario y precandidato a alcalde de La Paz, Xavier Iturralde, y el abogado orureño y analista político, Benjamín Guzmán.
Durante su intervención, Cámara recordó los años en que Trinidad se mantenía al margen del desarrollo regional, pese a su potencial productivo y turístico. “Éramos una ciudad que existía porque debía existir, pero no mostraba su fuerza. Hoy somos una ciudad viva, que genera oportunidades”, señaló, enfatizando que el cambio comenzó por la gestión interna y la disciplina fiscal.
El proceso de transformación se inició con una decisión simbólica pero contundente: la reducción del 30% del salario del alcalde y su gabinete. Los recursos ahorrados fueron redirigidos al sistema de salud, marcando un precedente en la administración pública local. Desde entonces, la Alcaldía de Trinidad dejó de ser vista como un ente dependiente del gasto corriente para convertirse en un motor de desarrollo productivo.
A partir de esta política, surgieron programas de impulso a emprendedores y productores locales, con más de 600 beneficiarios directos que hoy integran ferias, redes comerciales y proyectos de innovación. Estas iniciativas abrieron paso a un tejido económico más diverso, donde la generación de empleo ya no depende exclusivamente de instituciones estatales.
La creación de empresas municipales estratégicas también consolidó la transición hacia un modelo de industrialización local. Los recursos naturales del territorio comenzaron a transformarse en productos con valor agregado, fortaleciendo la identidad beniana y abriendo nuevas posibilidades de inversión. Las iniciativas abarcan desde la industria alimentaria y el procesamiento de derivados de la madera, hasta proyectos de energía limpia y economía circular.
En paralelo, el municipio trabaja con universidades y centros técnicos para formar capital humano especializado. Esta cooperación busca garantizar que los jóvenes trinitarios encuentren oportunidades de empleo en su propia ciudad, evitando la migración por falta de perspectivas laborales.
El impulso económico se complementa con una estrategia de promoción turística y gastronómica que ha devuelto a Trinidad un nuevo sentido de orgullo local. La recuperación del casco histórico, la habilitación de circuitos naturales y la organización de eventos como el Festival Gastronómico “Sabores de Trinidad” reafirman la identidad beniana en el contexto amazónico. La gastronomía, rica en ingredientes autóctonos y tradiciones heredadas, se ha convertido en un emblema cultural que pronto podría recibir reconocimiento internacional con la incorporación de la ciudad a la Red de Ciudades Creativas Gastronómicas de la UNESCO.
“Turismo, cultura y gastronomía ya no son un lujo, sino motores de empleo y cohesión social”, expresó Cámara al referirse al crecimiento de visitantes y al fortalecimiento del sector servicios.
Otro componente clave del modelo 30-30-30 es la inversión social. La gestión municipal prioriza el acceso al agua potable, que se extenderá a toda la ciudad por primera vez en su historia, además de mejoras en salud, educación y espacios públicos. Estas políticas buscan asegurar que el progreso económico se traduzca en bienestar real para las familias trinitarias.
El principio de la regla —dividir los recursos en tres partes iguales para obras, eficiencia institucional y atención ciudadana— ha permitido mantener equilibrio financiero, transparencia en la ejecución y resultados medibles. Esta práctica, destacada durante el seminario, ha despertado interés en otros municipios del país que buscan soluciones sostenibles frente a la dependencia económica y el exceso de burocracia.
Cámara destacó que la transformación no depende solo de la administración municipal, sino de la participación activa de la población. “La gente entendió que gobernar bien no es gastar más, sino hacerlo con sentido y responsabilidad. Trinidad está despertando con trabajo, disciplina y esperanza”, expresó al cierre de su exposición.
La experiencia trinitaria se presenta así como un modelo de gestión que combina austeridad, eficiencia y visión de futuro, colocando a la capital del Beni en el centro de un nuevo ciclo de desarrollo local basado en la confianza ciudadana y la organización productiva.