En medio de más de un mes de bloqueos, tensión política, problemas de abastecimiento y fallidos intentos de diálogo, el Gobierno pierde a dos ministros clave y profundiza el reajuste de su equipo.
La crisis política y social que atraviesa Bolivia provocó una nueva sacudida en la estructura del Ejecutivo. Los ministros de Defensa, Raúl Marcelo Salinas, y de Educación, Beatriz García, presentaron sus renuncias en una coyuntura marcada por 33 días de bloqueos, movilizaciones y demandas de sectores sociales que exigen la dimisión del presidente Rodrigo Paz.
La información fue confirmada por los equipos de comunicación de ambas carteras de Estado, consolidando así la salida de dos autoridades que habían sido posesionadas el 9 de noviembre junto al resto del gabinete ministerial. Ambos asumieron sus funciones con el compromiso de acompañar la gestión gubernamental durante una etapa que, en aquel momento, se proyectaba como un periodo de estabilidad institucional.
Las dimisiones se producen en uno de los momentos más delicados para la administración de Paz. Las protestas impulsadas por organizaciones sociales mantienen bloqueadas varias rutas estratégicas del país desde principios de mayo, generando dificultades para el transporte de alimentos, combustibles, medicamentos e insumos médicos.
La Paz continúa siendo el principal foco de la conflictividad. El cerco instalado por organizaciones sindicales y campesinas ha afectado el ingreso de productos esenciales a la sede de Gobierno, mientras que distintos hospitales y centros de salud reportaron problemas de abastecimiento de oxígeno medicinal y otros suministros indispensables para la atención de pacientes.
La salida de Salinas adquiere especial relevancia debido al papel que desempeña el Ministerio de Defensa en escenarios de alta conflictividad. Durante las últimas semanas, esa cartera estuvo vinculada a la coordinación de acciones destinadas a garantizar la circulación en carreteras y apoyar operativos humanitarios frente a los efectos de los bloqueos.
Uno de los episodios más comentados ocurrió durante la ejecución del operativo denominado “Banderas Blancas”, desarrollado por la Policía Boliviana y las Fuerzas Armadas para habilitar temporalmente el tránsito en la carretera La Paz-Oruro. Sin embargo, los puntos de bloqueo fueron reinstalados horas después, restableciendo el aislamiento de la sede de Gobierno.
Fuentes gubernamentales señalaron que Ernesto Justiniano asumirá la conducción del Ministerio de Defensa. Hasta antes de su designación ejercía funciones como viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, donde tuvo participación en operativos de lucha contra el narcotráfico y en tareas de coordinación internacional contra organizaciones criminales.
Paralelamente, la renuncia de Beatriz García representa otra baja significativa dentro del gabinete. Durante su gestión al frente del Ministerio de Educación encabezó negociaciones con representantes del magisterio y promovió acuerdos destinados a atender demandas laborales del sector.
Entre las medidas más relevantes impulsadas por la ahora exministra figura la creación de un bono para docentes y personal administrativo del magisterio fiscal. El beneficio estableció un monto inicial de Bs 2.400 para la gestión 2026, con actualizaciones anuales vinculadas a la variación del Índice de Precios al Consumidor.
Hasta el cierre de esta edición no se habían dado a conocer explicaciones oficiales sobre las razones que motivaron la salida de García ni tampoco el nombre de la autoridad que asumirá la conducción de la cartera educativa.
Las recientes dimisiones se suman a la salida del exministro de Trabajo, Edgar Morales, quien dejó el cargo el pasado 21 de mayo en medio de cuestionamientos y presiones de organizaciones afiliadas a la Central Obrera Boliviana (COB). Con ello, el Gobierno acumula tres cambios ministeriales de alto nivel en menos de un mes.
La crisis también ha estado acompañada por episodios de violencia, enfrentamientos y denuncias sobre afectaciones a la población. Autoridades sanitarias alertaron sobre dificultades para trasladar pacientes, abastecer hospitales y garantizar el funcionamiento normal de servicios esenciales. Asimismo, administradores de centros de acogida reportaron problemas para recibir alimentos debido a las restricciones en las rutas de transporte.
Mientras tanto, los intentos de diálogo promovidos por el Ejecutivo no lograron destrabar el conflicto. Diversas convocatorias dirigidas a los principales dirigentes de las organizaciones movilizadas quedaron sin respuesta o fueron rechazadas por las bases sindicales y campesinas que mantienen las medidas de presión.
RENUNCIAS EN DEFENSA Y EDUCACIÓN GOLPEAN AL GABINETE EN PLENA CRISIS NACIONAL

