La falta de liquidez estatal, las obligaciones con proveedores y la demora de nuevos créditos externos mantienen abierta la posibilidad de dificultades para importar carburantes durante los próximos meses.
La falta de dólares podría mantener las dificultades de abastecimiento de combustibles en Bolivia hasta finales de año, debido a las restricciones financieras que enfrenta el Estado para sostener las importaciones, según la advertencia del diputado José Luis Porcel.
El secretario del Comité de Política Financiera de la Cámara de Diputados afirmó que el problema no se limita a la disponibilidad física de gasolina y diésel, sino que está relacionado con la capacidad de conseguir las divisas necesarias para pagar las compras externas.
Porcel señaló que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) mantiene operaciones de adquisición de carburantes bajo mecanismos de crédito y calculó que las obligaciones pendientes con proveedores alcanzan al menos a 700 millones de dólares.
“Vamos a seguir estirando los billetes para traer un poco de combustible y eso, en mi opinión, va a ser por lo menos hasta fin de año”, manifestó en declaraciones a Erbol.
El dinero que todavía no llega
La expectativa del legislador está puesta en el financiamiento externo que Bolivia busca concretar para aumentar su disponibilidad de recursos. El Gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunciaron el 29 de julio un acuerdo técnico por 1.900 millones de dólares para un programa de 36 meses.
El convenio debe ser remitido a la Asamblea Legislativa para su tratamiento. El ministro de Economía, Gabriel Espinoza, informó que el financiamiento también puede facilitar la llegada de recursos adicionales de organismos internacionales, con una proyección de hasta 5.000 millones de dólares adicionales.
Porcel considera que el proceso legislativo y los procedimientos posteriores impedirán que esos recursos estén disponibles de manera inmediata. También advirtió que una parte del financiamiento tendrá otros destinos y no podrá ser utilizada íntegramente para cubrir las importaciones de carburantes.
El diputado calculó que el análisis del contrato podría demorar entre seis y siete semanas en una de las cámaras legislativas. Si el trámite concluye sin mayores retrasos, los primeros desembolsos podrían comenzar entre octubre y noviembre.
“Mientras no tengamos más dólares, la situación es aún más difícil”, sostuvo.
Menos divisas, más presión sobre las importaciones
Porcel identificó cuatro fuentes principales para la generación de dólares: las exportaciones, la inversión extranjera directa, las remesas y los créditos internacionales.
A su criterio, ninguna de esas vías está aportando actualmente los recursos necesarios para aliviar de manera suficiente la falta de liquidez. Sobre la inversión extranjera en hidrocarburos, sostuvo que las empresas del sector destinan principalmente sus recursos disponibles a tareas de mantenimiento.
“Los petroleros no quieren invertir. Lo poco que tienen traen para mantenimiento nada más”, afirmó.
También mencionó las remesas de los bolivianos que viven fuera del país, aunque consideró que su aporte no compensa la demanda de divisas generada por las importaciones.
La situación se vuelve más sensible porque Bolivia depende del mercado externo para cubrir una parte importante de su demanda de combustibles. Datos difundidos anteriormente por Erbol muestran que la importación de hidrocarburos representa una salida significativa de dólares, debido a la menor producción nacional de líquidos.
El Gobierno atribuye las filas a los bloqueos
La explicación oficial sobre las filas no coincide completamente con la advertencia del diputado. YPFB sostuvo en junio que los bloqueos registrados durante más de 50 días afectaron el traslado de cisternas y alteraron la logística de distribución.
El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, aseguró entonces que los recursos para pagar las importaciones estaban garantizados y atribuyó la escasez principalmente a los problemas generados por los bloqueos.
En julio, el ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, informó que las filas habían disminuido y sostuvo que el abastecimiento de gasolina y diésel estaba garantizado. También señaló que la llegada de mayores volúmenes de diésel permitiría mejorar progresivamente la distribución.
Pese a esas explicaciones, Porcel mantiene su previsión de que las restricciones podrían continuar mientras no se incremente la disponibilidad de dólares y no se concreten nuevos desembolsos externos.
“Mientras no lleguen más créditos, no va a pasar nada”, afirmó el diputado.
ESCASEZ DE DÓLARES PUEDE PROLONGAR LAS FILAS POR COMBUSTIBLE HASTA DICIEMBRE


