El precio de los alimentos básicos vuelve a presionar los bolsillos de las familias trinitarias. La carne de res mantiene valores elevados pese a la reducción del kilo gancho y el pollo, que durante julio era una alternativa más accesible, ahora se acerca a los Bs 30 por kilogramo.
LA REBAJA DEL KILO GANCHO NO LLEGA AL CONSUMIDOR
El kilo gancho de carne de res se comercializa actualmente entre Bs 36 y Bs 37, después de una reducción de entre Bs 4 y Bs 5. Sin embargo, esa disminución no se refleja en los precios que pagan los consumidores en friales y mercados de Trinidad.
De acuerdo con una lista de precios consultada, el kilogramo de carne de primera alcanza los Bs 60, mientras que algunos cortes especiales llegan hasta Bs 64. La diferencia entre el precio del ganado en gancho y el valor final genera cuestionamientos entre los consumidores, principalmente porque los comercializadores sostienen que sus costos de adquisición siguen siendo elevados.
Para las familias con ingresos limitados, comprar un kilogramo de carne se volvió cada vez más difícil. Algunos consumidores aseguran que tuvieron que reducir la cantidad que compran o buscar productos de menor precio para mantener la alimentación diaria.
EL POLLO TAMBIÉN DEJA DE SER UNA OPCIÓN ECONÓMICA
La situación se agravó con el incremento del precio del pollo. Durante julio, el kilogramo se comercializaba entre Bs 20 y Bs 23, pero ahora llegó hasta los Bs 30 en el mercado Pompeya.
Los comerciantes atribuyen el incremento a la falta de diésel y al aumento del costo del alimento utilizado en la producción avícola. También señalan que la variación del dólar elevó sus costos y terminó repercutiendo en el precio de venta.
El aumento simultáneo de la carne de res y del pollo reduce las alternativas que tienen los consumidores para mantener una alimentación variada. En el caso de la carne vacuna, además, la reducción del kilo gancho todavía no se tradujo en una rebaja para las familias.
A esto se suma el reclamo por la falta de controles municipales. Consumidores cuestionan la ausencia de la Intendencia Municipal en los mercados y friales de Trinidad, mientras los precios continúan siendo definidos por los comercializadores.





