Alejandro Unzueta reclama al Gobierno nacional el desembolso completo de recursos pendientes, esenciales para cubrir sueldos y liquidez del departamento, ante la creciente crisis financiera que enfrenta Beni.
El gobernador del Beni, Alejandro Unzueta Shiriqui, comenzó el martes una huelga de hambre en la plaza principal de Trinidad, como medida extrema para exigir al Gobierno nacional la transferencia completa de los recursos presupuestarios que el departamento requiere para funcionar. La decisión se tomó luego de que gestiones administrativas previas no lograran resultados y venciera el plazo establecido para recibir los fondos pendientes.
Según datos oficiales, el presupuesto asignado al Beni para 2025 fue de 228 millones de bolivianos, pero solo se transfirieron 143 millones. De esa suma, 29 millones se destinaron a débitos automáticos, dejando disponible un efectivo de 114 millones, insuficiente para cubrir obligaciones salariales y otros compromisos departamentales.
Unzueta advirtió que la situación financiera se complicará aún más en 2026, ya que el presupuesto proyectado asciende a 183 millones de bolivianos, mientras que el mínimo necesario para el funcionamiento básico del departamento alcanza los 398 millones. Desde el inicio de su gestión, la autoridad asegura que el Gobierno nacional no ha desembolsado 500 millones de bolivianos que estaban previstos anualmente, provocando un “estado de coma” en la administración departamental.
La medida de Unzueta ha contado con la adhesión de otras personas, entre ellas funcionarios y representantes de organizaciones locales, quienes esperan presionar al Gobierno para que atienda de manera equitativa a Beni, como se hace con otras regiones del país.
“Hemos agotado la vía administrativa, la vía democrática y ahora empezamos la huelga de hambre. No es un paro cívico; no podemos paralizar un departamento golpeado económicamente. Acá tienen un líder que siempre ha dado la cara”, declaró el gobernador frente a los medios.
