La reciente designación de Margot Ayala como directora de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) abrió un debate público que trasciende su nombramiento y apunta a su prolongada trayectoria dentro del aparato estatal del sector energético. La funcionaria reconoció haber trabajado de manera continua en el área de hidrocarburos durante los gobiernos de Evo Morales, Jeanine Áñez y Luis Arce, un recorrido que hoy genera cuestionamientos tanto desde el oficialismo como desde la oposición.
Durante el acto de presentación de la denominada Comisión de la Verdad sobre los hidrocarburos, Ayala sostuvo que fue testigo de irregularidades estructurales desde su ingreso a la institución. Afirmó que, por más de dos décadas, los funcionarios del sector habrían operado bajo un clima de intimidación que les impedía denunciar hechos anómalos. Según su testimonio, el temor a represalias internas fue una constante que marcó su desempeño profesional en distintas gestiones gubernamentales.
La directora intentó justificar su permanencia en el aparato hidrocarburífero señalando que el miedo fue un factor determinante para no haber realizado denuncias públicas en el pasado. Sin embargo, este argumento no logró desactivar las críticas que rápidamente se multiplicaron en redes sociales, donde usuarios de distintas corrientes ideológicas la calificaron como una “funcionaria eterna”, capaz de adaptarse a cualquier signo político para conservar espacios de poder.
El cuestionamiento central gira en torno a su rol histórico dentro de las estructuras hidrocarburíferas del Estado. Analistas y actores políticos señalan que, al haber ocupado cargos técnicos durante el gobierno del MAS, el interinato de Áñez y la actual administración de Arce, Ayala formó parte de los mismos engranajes institucionales que hoy dice investigar. En ese sentido, se le reprocha no haber aprovechado coyunturas políticas previas, como el gobierno transitorio, para exponer las supuestas irregularidades que ahora denuncia.
La propia Ayala declaró que durante una década de trabajo en la ANH observó cómo los funcionarios eran presionados por superiores ligados al MAS. También afirmó que el auge de los hidrocarburos fue desaprovechado, generando un daño económico al país. Estas declaraciones, lejos de fortalecer su imagen, intensificaron el escepticismo ciudadano sobre su verdadera independencia y credibilidad al frente de la institución reguladora.
El viernes, el Gobierno presentó oficialmente la Comisión de la Verdad, presidida por el procurador general del Estado, Hugo Léon La Faye. El presidente del Senado, Rodrigo Paz, aseguró que esta instancia investigará los últimos 20 años del sector y revelará prácticas de corrupción asociadas al proceso de nacionalización. No obstante, para amplios sectores de la opinión pública, la participación de una autoridad con pasado transversal en todos los gobiernos cuestionados debilita el discurso de transparencia que se busca instalar.
