CONFIRMAN 24 CASOS DE CHIKUNGUNYA EN BENI Y CRECE LA ALERTA SANITARIA

Dic 14, 2025

SEDES Beni reporta expansión simultánea de dengue y chikungunya, con fallecimientos confirmados, once municipios afectados y brigadas desplegadas, mientras autoridades piden corresponsabilidad vecinal urgente para cortar contagios en temporada lluviosa.

Las lluvias no dan tregua en el Beni y, con ellas, la amenaza sanitaria vuelve a instalarse en barrios, comunidades y familias. El Servicio Departamental de Salud (SEDES) confirmó un escenario que inquieta: 24 casos positivos de chikungunya y más de 500 de dengue, con once municipios impactados y dos muertes que duelen y alertan. La combinación de agua acumulada, descuidos cotidianos y un mosquito persistente ha encendido todas las alarmas.

Antonio Castro, jefe de Epidemiología del SEDES Beni, describió una situación que se complejiza día a día. “Lo que más nos preocupa es la reaparición de la chikungunya después de cinco años. Hoy tenemos 24 casos confirmados, y si no reforzamos la prevención, esto puede agravarse”, advirtió. Su mensaje no es técnico ni distante: es un llamado directo a evitar más sufrimiento.

El dengue ya dejó dos fallecimientos en San Borja y Riberalta, hechos que marcan el rostro humano de la crisis. Detrás de cada cifra hay familias atravesadas por la pérdida, barrios conmocionados y un sistema de salud tensionado. El brote no distingue edades ni condiciones; se alimenta de recipientes olvidados, patios descuidados y lluvias constantes.

Los equipos del Programa de Arbovirosis se desplazan a las zonas con casos positivos para contener el avance. El trabajo es intenso y meticuloso: tratamiento químico, volteo sistemático de recipientes y eliminación de todo objeto que acumule agua. Baldes, macetas, cubetas y envases abandonados se convierten en focos de riesgo cuando el Aedes aegypti encuentra allí su espacio para reproducirse.

“Cada recipiente con agua es una oportunidad para el mosquito. Por eso insistimos en el volteo y la limpieza permanente”, explicó Castro. Tras estas tareas, las brigadas realizan fumigaciones focalizadas para reducir la presencia del mosquito adulto y disminuir la circulación de los virus. Es una carrera contrarreloj que requiere constancia y apoyo ciudadano.

En Trinidad, la capital beniana, las acciones se concentran en zonas específicas. René Peredo, jefe de Campo del Programa Arbovirosis, informó que los técnicos trabajan en San Antonio y en el barrio Los Profesionales, tras confirmarse un nuevo caso de chikungunya. “Estamos tratando y eliminando recipientes con agua. Necesitamos que los vecinos colaboren y permitan el ingreso del personal”, señaló.

La prevención, coinciden los especialistas, empieza en casa. Tapar tanques, eliminar cacharros, cambiar el agua de bebederos y mantener patios limpios son medidas simples que salvan vidas. La corresponsabilidad vecinal es clave: sin ella, ninguna fumigación alcanza.

Mientras tanto, la información oficial avanza con cautela. El semanario EL MAMORE intentó comunicarse con autoridades nacionales de salud y recibió como respuesta que los pronunciamientos se canalizarán mediante la unidad de comunicación correspondiente en los próximos días. La Viceministra de Promoción, Vigilancia Epidemiológica y Medicina Tradicional, Roxana Salamanca, indicó que toda entrevista debe coordinarse por esa vía.

La espera por datos consolidados no detiene la urgencia en el territorio. En barrios anegados y comunidades rurales, el mosquito no espera comunicados. La población convive con fiebre, dolores articulares intensos y temor. La chikungunya, además de incapacitar por semanas, deja secuelas que afectan el trabajo y la vida diaria.

El SEDES insiste en no bajar la guardia. La experiencia muestra que cuando se interrumpe la destrucción de criaderos, los contagios se multiplican. La temporada de lluvias exige disciplina colectiva y respuesta sostenida. Cada recipiente eliminado es una victoria silenciosa.