El expresidente colombiano, símbolo de poder e impunidad, es sentenciado por fraude y corrupción judicial.
La impunidad recibió un golpe frontal este viernes en Colombia. La jueza 44 Penal de Conocimiento de Bogotá, Sandra Liliana Heredia, dictó una sentencia que quedará marcada en la historia política del país: Álvaro Uribe Vélez, expresidente entre 2002 y 2010, fue condenado a 12 años de prisión domiciliaria por soborno a testigos y fraude procesal. Además, deberá pagar una multa superior a 750 mil dólares y está inhabilitado para ejercer cargos públicos por más de ocho años.
El fallo fue leído en el complejo judicial de Paloquemao a las 14:00, hora local. La magistrada confirmó que Uribe no irá a prisión común, pero sí deberá cumplir su condena recluido en su residencia de Rionegro, Antioquia, bajo estricta vigilancia del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario. La ejecución de la pena será inmediata tras el pago de una caución equivalente a cuatro salarios mínimos.
El proceso penal demostró que Uribe montó una estructura para engañar a la justicia, valiéndose de su abogado Diego Cadena para manipular testigos y presentar pruebas falsas en contra del senador Iván Cepeda. Las maniobras incluían ofrecimientos de beneficios judiciales, pagos en efectivo y falsificación de cartas atribuidas a reclusos, todas con el objetivo de revertir el proceso en su contra.
Uribe, quien denunció a Cepeda en 2012 por supuesta manipulación de testigos, terminó acusado del mismo delito. Fue en 2018 cuando la Corte Suprema invirtió el rumbo del caso tras hallar evidencias que demostraban la intención del expresidente de fabricar testimonios. Durante el juicio —realizado entre febrero y julio de este año en 56 sesiones— se conocieron detalles impactantes: interceptaciones legales, grabaciones realizadas por el testigo Juan Guillermo Monsalve con un reloj espía y transferencias de dinero a testigos como Carlos Vélez, alias “Víctor”.
El tribunal consideró agravantes debido a la posición social y política de Uribe, así como su rol central en una organización criminal destinada a manipular procesos judiciales. La sentencia detalla cómo utilizó su influencia para construir una narrativa judicial paralela, valiéndose de terceros como el exagente de la CIA Lisa Ruth, y operadores carcelarios como Enrique Pardo Hasche.
La defensa del expresidente apelará la decisión. Argumentaron que no existía conocimiento directo de los actos de Cadena y que Uribe actuó dentro del marco de su derecho a la defensa. No obstante, la Fiscalía presentó pruebas de coordinación directa entre ambos, incluyendo frases como: “Proceda doctor, que usted hace las cosas bien”.
El fallo también reconoce a las víctimas del caso: el senador Iván Cepeda, falsamente acusado; Deyanira Gómez, esposa de Monsalve, amenazada por colaborar con la justicia; y los exfiscales Montealegre y Perdomo, difamados con documentos apócrifos.
