El proceso de envejecimiento es una lucha constante que libran nuestros cuerpos contra los estragos del tiempo.

El envejecimiento es una parte inevitable de la vida, un proceso que cada uno de nosotros experimentará de primera mano. A medida que envejecemos, nuestros cuerpos sufren, padecen, soportan… una gran cantidad de cambios, algunos más destacados que otros. Entre los cambios más importantes se encuentran los que afectan a nuestros músculos y articulaciones, provocando síntomas como dolor en las articulaciones, las indeseadas arrugas y el debilitamiento de los músculos, sobre todo. A medida que envejecemos, nuestros músculos se debilitan progresivamente. Estos cambios pueden hacer que una actividad diaria tan normal y sencilla como es subir escaleras o levantarse de una silla sea cada vez más complicada.

Ahora, un equipo de científicos del Instituto Wellcome Sanger y de la Universidad Sun Yat-sen han logrado recientemente un gran avance en la comprensión del gran desafío que supone el proceso de envejecimiento y han creado el primer mapa del envejecimiento de las células musculares humanas. El estudio, publicado en la revista Nature Aging, revela por qué nuestro cuerpo no quiere envejecer.

El primer atlas celular completo de los músculos humanos descubre los intrincados procesos genéticos y celulares detrás del deterioro muscular y los mecanismos para contrarrestarlo.

Mapa muscular

La nueva investigación expone la imagen más detallada hasta el momento de cómo nuestros músculos se transforman y resisten los cambios a medida que envejecemos. Todo ello gracias a un gran estudio con muestras de 17 individuos distintos a lo largo de su vida adulta (de entre 20 y 75 años) examinando todas ellas a nivel celular y molecular. Lo que encontraron los investigadores es una lucha microscópica y compleja por la supervivencia de los músculos. Los músculos desafían la edad.

Al comparar los resultados, obtuvieron una valiosa información sobre los muchos procesos complejos que subyacen a los cambios musculares relacionados con la edad. Su enfoque para estudiar el envejecimiento muscular, combinando diferentes tipos de secuenciación, reveló mecanismos celulares previamente desconocidos. Este atlas muscular descubre nuevas poblaciones de células que pueden explicar por qué algunas fibras musculares envejecen más rápido que otras e identifica los mecanismos compensatorios que emplean los músculos para combatir el envejecimiento.

Los músculos desafían el envejecimiento con todas sus ganasMidjourney/Sarah Romero

Los músculos unidos a los huesos tienen muchos propósitos: permitirnos mantener la postura corporal, movernos, almacenar nutrientes, poder gesticular o crear expresiones faciales… pues también resulta que los genes que controlan los ribosomas (las máquinas moleculares presentes en todas las células y responsables de la síntesis de las proteínas), son menos activos en las células madre musculares de muestras envejecidas. El hecho de que sean menos diligentes, energéticamente hablando, hace que la capacidad de la célula para repararse y regenerarse sea mucho menor.

Además, las fibras musculares específicas responsables de la fuerza explosiva, denominadas fibras de contracción rápida, disminuyen progresivamente con la edad. Esta reducción se suma significativamente a la disminución general de la funcionalidad muscular observada en los adultos mayores.

No se debilitan sin luchar

¿La buena noticia? Que los músculos presentan algunas ‘armas secretas’.

Nuestros cuerpos poseen dos tipos principales de fibras musculares: fibras de contracción lenta, que están diseñadas para actividades de resistencia como carreras de larga distancia, y fibras de contracción rápida, que proporcionan ráfagas de potencia para actividades como carreras de velocidad o saltos. A medida que envejecemos, se produce una disminución notable en nuestras fibras de contracción rápida. Curiosamente, el estudio demuestra que las fibras de contracción lenta comienzan a compensar esta pérdida, intentando adoptar un papel más poderoso en la función muscular. No se rinden; intentan que los músculos mantengan parte de su fuerza y de su potencia. Esta adaptación resalta la increíble capacidad del cuerpo para responder a los cambios provocados por el envejecimiento.

«Nuestro enfoque imparcial y multifacético para estudiar el envejecimiento muscular, combinando diferentes tipos de secuenciación, imágenes e investigación, revela mecanismos celulares del envejecimiento previamente desconocidos y destaca áreas para más estudios», explica Veronika Kedlian, primera autora del estudio del Wellcome Sanger Institute.

“Ahora tenemos una visión detallada de cómo los músculos se esfuerzan por mantener su función durante el mayor tiempo posible, a pesar de los efectos del envejecimiento”, apunta Hongbo Zhang, coautor del estudio de la Universidad Sun Yat-sen, Guangzhou, China.

“Con estos conocimientos sobre el envejecimiento saludable del músculo esquelético, los investigadores de todo el mundo pueden explorar formas de combatir la inflamación y más”, concluye Sarah Teichmann, investigadora del proyecto.

Los hallazgos ofrecen vías para futuras terapias e intervenciones para mejorar la salud muscular y la calidad de vida a medida que envejecemos.

Vía Muy Interesante

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