En un mensaje grabado y difundido a la 1:00 de la madrugada, el presidente Rodrigo Paz repasó medidas económicas, responsabilizó al anterior gobierno y evitó profundizar en los problemas estructurales que golpean al país.
A la 1:00 en punto de la madrugada, el equipo de comunicación del presidente Rodrigo Paz difundió un mensaje grabado por los primeros 100 días de su administración. La intervención, centrada en un balance general de gestión, combinó autodefensa política, críticas al gobierno anterior y una serie de anuncios que aún no cuentan con detalles técnicos públicos.
“Queridos compatriotas, quiero comunicarme con ustedes porque han pasado 100 días”, inició el mandatario, recordando que asumió el poder en “momentos muy difíciles”. Aseguró que su gabinete trabaja con esfuerzo para encarar la situación heredada y reiteró que desde el primer día optó por “decir la verdad, la verdad, la verdad como un instrumento de transformación”.
El eje principal de su exposición fue la economía. Paz sostuvo que recibió “un Estado tranco” y llegó a calificarlo como “una cloaca”, aludiendo a presuntas redes de corrupción y desorden administrativo. Según afirmó, la prioridad fue estabilizar variables macroeconómicas y corregir distorsiones acumuladas.
Uno de los puntos más sensibles fue la eliminación de la subvención a los combustibles. El presidente señaló que durante años ese mecanismo funcionó como “una trampa para la economía nacional” y aseguró que el 40% de esos recursos terminaba en contrabando o corrupción. Reconoció que la decisión tuvo impacto, pero defendió el ajuste como necesario para evitar que “unos cuantos” se beneficiaran del dinero público. No presentó en el mensaje informes técnicos ni datos desagregados que respalden esa cifra.
También afirmó haber logrado la estabilización del dólar y una reducción del déficit fiscal. “Hemos logrado estabilizar la economía. Reducir el déficit fiscal”, expresó, comparándolo con “una garrapata que le está chupando la sangre a un ser viviente”. Sostuvo que se recortaron gastos considerados políticos y que se está revisando el funcionamiento de más de cien empresas estatales. Mencionó que algunas habrían manejado más de 6.500 millones de dólares sin cuentas claras, aunque no detalló auditorías ni procesos concluidos.
En materia institucional, anunció nuevas leyes en preparación, entre ellas normas vinculadas a hidrocarburos y minería. Indicó que el objetivo es brindar seguridad jurídica para atraer inversión y generar confianza interna. “Estamos entrando en todos los ministerios”, señaló, al referirse a revisiones administrativas.
El mandatario dedicó varios minutos a cuestionar a la gestión previa y a lo que llamó “la vieja política nacional”. Habló de “traidores a la patria” y afirmó que existen personas que intentan desestabilizar el país para recuperar privilegios. “Tuvimos ladrones que estamos persiguiendo y varios ya están en la cárcel”, sostuvo, sin precisar nombres ni procesos judiciales concretos durante la transmisión.
En el plano internacional, Paz destacó encuentros con presidentes de la región y gestiones ante organismos multilaterales. Mencionó la participación de Bolivia en el Mercosur y reuniones en Panamá, así como acercamientos con Estados Unidos y la Unión Europea. Describió estas acciones como parte de una apertura para posicionar al país en nuevos mercados.
El discurso también incluyó referencias reiteradas a la juventud. El presidente afirmó que, a diferencia de meses anteriores, ahora muchos jóvenes manifiestan su decisión de permanecer en Bolivia. “Hoy día ha cambiado esa situación”, dijo, atribuyendo el giro a la recuperación de la confianza. No presentó estadísticas migratorias ni estudios que respalden esa percepción.
En varios pasajes, Paz insistió en el concepto de “capitalismo para todos”, definido como acceso amplio a crédito, educación y salud, sin depender de “jefazos” ni de un “Estado máximo”. Reiteró la idea de igualdad de oportunidades y de una economía “para la gente”, aunque sin detallar políticas específicas implementadas en estos tres meses.
El mensaje se extendió en expresiones de optimismo y llamados a la unidad. El mandatario repitió en varias ocasiones el nombre del país y cerró con una invocación religiosa: “Dios bendiga a Bolivia”. Aseguró que el barco estatal, que describió como “prácticamente hundido”, ahora está estabilizado y listo para navegar hacia una etapa de reformas.
La intervención no incluyó anuncios concretos sobre empleo, inflación, seguridad ciudadana o crisis sectoriales que han generado preocupación en distintas regiones. Tampoco se refirió con precisión a indicadores oficiales recientes ni presentó cronogramas detallados de las leyes mencionadas.
El balance presidencial dejó una narrativa centrada en la estabilización económica, la denuncia de irregularidades pasadas y la promesa de transformaciones futuras.
