El director de Descolonización y Despatriarcalización confirmó que la prohibición de cualquier celebración en Plaza Murillo impulsada por el vicepresidente fue una decisión interna del Estado, orientada al cumplimiento de normas y no a una discriminación contra sectores políticos o culturales.
La autoridad estatal encargada de Descolonización y Despatriarcalización, Pedro Portugal, ratificó hoy que la negativa a permitir que se realicen actos por el aniversario del Estado Plurinacional de Bolivia en la Plaza Murillo —actividad impulsada por el vicepresidente Edmand Lara— se ajusta a criterios de orden institucional y disciplina normativa. Portugal descartó que esta medida constituya un acto de exclusión o discriminación, afirmando que responde a la estructura jerárquica y las reglas que rigen las instituciones públicas.
Portugal ofreció estas declaraciones en un espacio informativo de La Paz, donde subrayó que cada organismo del Estado está obligado a respetar normas internas y que, en ausencia de una solicitud formal para utilizar espacios públicos, no se puede garantizar autorización automática para eventos. Según la autoridad, esta interpretación no debe entenderse como una agresión política.
La polémica se generó porque el vicepresidente Lara había anunciado previamente su intención de celebrar en Plaza Murillo el Día del Estado Plurinacional, que conmemora la vigencia de la actual Constitución Política del Estado desde 2010, y cuya fecha es feriado nacional. Lara sostuvo que el acceso fue impedido, y calificó esta acción como un acto de exclusión política y falta de respeto a símbolos culturales como la wiphala y otros emblemas de identidad indígena.
En respuesta, Portugal insistió en que no existe represión ni abuso en la decisión, sino el cumplimiento de protocolos que cualquier funcionario o institución debe respetar. Señaló que en caso de haber presentado los permisos correspondientes, la solicitud de uso del espacio patrimonial podría haber sido evaluada favorablemente.
Este episodio pone de manifiesto la creciente tensión política dentro del Ejecutivo, donde el vicepresidente ha expresado reiterados reproches contra el presidente Rodrigo Paz, argumentando un desconocimiento del significado histórico de la fecha y criticando decisiones internas del Gobierno.
