El presidente colombiano Gustavo Petro desestimó la existencia del llamado Cartel de los Soles, acusando a Estados Unidos de usarlo como excusa para justificar intervenciones militares y manipular intereses en Venezuela
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, volvió a pronunciarse sobre una de las acusaciones más recurrentes que Estados Unidos ha lanzado en los últimos años contra el gobierno venezolano: la supuesta existencia del llamado “Cartel de los Soles”. Para el mandatario colombiano, esa estructura criminal, que Washington vincula directamente con altos funcionarios civiles y militares de Venezuela, es en realidad una invención política diseñada para legitimar intervenciones y presionar a gobiernos que no se alinean con los intereses estadounidenses.
“El ‘Cartel de los Soles’ no existe. Es una excusa ficticia de la extrema derecha para derribar gobiernos que no les obedecen”, escribió Petro en su cuenta de X, al tiempo de señalar que el verdadero control del tránsito de cocaína colombiana hacia Venezuela recae en lo que denominó la “Junta del Narcotráfico”, cuyos principales capos, aseguró, no residen en Caracas, sino en Europa y Oriente Medio.
Sus declaraciones surgieron luego de un nuevo despliegue militar estadounidense en el Caribe, anunciado por el secretario de Estado Marco Rubio, cuyo objetivo sería frenar el tráfico de drogas hacia Norteamérica. El anuncio reavivó tensiones, ya que Caracas lo interpretó como una amenaza directa a su soberanía.
UN LLAMADO A COOPERAR, NO A SOMETER
Petro subrayó que propuso tanto a Venezuela como a Estados Unidos la posibilidad de coordinar esfuerzos conjuntos para debilitar las redes criminales dedicadas al narcotráfico, pero sin imposiciones ni sometimiento. “Es coordinar y no someter”, recalcó el mandatario, en clara crítica a la estrategia militar que Washington impulsa en la región.
El presidente colombiano remarcó también que la solución a los problemas políticos internos de Venezuela debe surgir del diálogo entre los propios venezolanos. “El problema político de Venezuela se resuelve entre los venezolanos mismos, hablando y con más democracia”, enfatizó.
UNA POLÉMICA RECURRENTE
No es la primera vez que Petro desestima las acusaciones en torno al “Cartel de los Soles”. En agosto pasado, el mandatario ya había respondido a la senadora colombiana María Fernanda Cabal, quien había pedido acciones internacionales contra Venezuela bajo ese argumento. En ese entonces, Petro fue tajante: “El Cartel de los Soles es una mentira como las armas de destrucción masiva en Irak; solo sirve para invadir países”.
El jefe de Estado advirtió que los discursos de la extrema derecha, que abogan por una intervención militar, no solo amenazan la estabilidad regional, sino que también podrían provocar una ola migratoria masiva hacia Colombia y una caída drástica en el precio del petróleo, con graves impactos económicos para su país.
ESTADOS UNIDOS MANTIENE LAS ACUSACIONES
A pesar de estas posturas, la administración estadounidense insiste en señalar al presidente Nicolás Maduro y a altos mandos de su gobierno como líderes de una red de narcotráfico transnacional. En agosto, la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, anunció una recompensa de 50 millones de dólares por información que conduzca a la captura de Maduro.
Durante el gobierno de Donald Trump, Washington acusó formalmente al mandatario venezolano de narcotráfico y terrorismo, y ahora la administración de Joe Biden ha mantenido esa línea de presión, intensificada en las últimas semanas con la presencia de buques militares y 4.000 soldados en aguas caribeñas cercanas a Venezuela.
RESPUESTA DE CARACAS Y RIESGOS REGIONALES
El gobierno de Nicolás Maduro reaccionó señalando que estas acusaciones forman parte de una campaña de desprestigio y de un plan de desestabilización en la región. Según Caracas, las acciones de Washington no solo carecen de fundamento, sino que ponen en riesgo la paz regional. “Estas amenazas revelan la falta de credibilidad de Estados Unidos y ponen en peligro la estabilidad de toda la región”, afirmó un comunicado oficial.
Mientras tanto, organismos de derechos humanos y observadores internacionales han alertado sobre la creciente tensión que genera la narrativa estadounidense, pues consideran que puede allanar el camino hacia una confrontación militar con graves consecuencias humanitarias.


