La estatal ratifica que distribuirá 140 mil litros de GE+ en Trinidad y sostiene que cumple norma técnica. Cívicos convocan paro y surtidores advierten que no recibirán combustible considerado defectuoso.
La provisión de gasolina en el Beni ingresó en una fase de confrontación abierta. Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos confirmó la entrega de 140.000 litros de Gasolina Especial Plus (GE+) para la ciudad de Trinidad, mientras dirigentes cívicos declararon un paro departamental con bloqueo y estaciones de servicio anticiparon que no descargarán el producto si persisten las dudas sobre su calidad.
La determinación fue comunicada oficialmente por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, que aseguró que el abastecimiento en la capital beniana se desarrolla con regularidad y que existen volúmenes almacenados suficientes para cubrir cuatro días de demanda. Solo Trinidad requiere alrededor de 140 mil litros de gasolina y 110 mil litros de diésel por jornada, mientras que el consumo total del departamento asciende a 290 mil litros de gasolina y 250 mil de diésel cada día.
El gerente de Comercialización de la estatal, Nelson Mendoza Torres, sostuvo que la gasolina distribuida cumple las especificaciones técnicas vigentes y que cada despacho es sometido a controles de calidad. Remarcó que la variación de color no constituye un parámetro de evaluación y que los combustibles importados cuentan con certificación de origen antes de su comercialización.
La GE+ es una mezcla compuesta por 88% de gasolina base y 12% de etanol anhidro. Según la información oficial, el etanol utilizado en Bolivia alcanza una pureza del 99,5%, lo que incrementa el octanaje y mejora el desempeño del motor. Este tipo de carburante no es nuevo en el departamento: comenzó a comercializarse en 2022 en la provincia Ballivián —San Borja, Yucumo, Rurrenabaque, Reyes y Santa Rosa— aprovechando la capacidad de almacenamiento de la planta de Senkata para el componente alcohólico. En Trinidad, la adecuación de tanques para la mezcla se concretó en 2024 y la distribución masiva arrancó en noviembre de ese año, alcanzando también a San Ignacio, Huacaraje, Magdalena y San Joaquín. En la provincia Vaca Díez aún se vende gasolina fósil tradicional.
El conflicto emergió tras denuncias de propietarios de vehículos que reportaron fallas mecánicas luego de cargar combustible. Dirigentes del Comité Cívico del Beni calificaron el producto como “gasolina basura” y anunciaron que no permitirán su descarga en surtidores. Hugo Aponte, presidente de la entidad cívica, ratificó el paro departamental de 24 horas con bloqueo, señalando que la situación es insostenible para la población. La medida incluye suspensión de clases y paralización de actividades.
Estaciones de servicio consultadas en Trinidad manifestaron que aguardarán resultados técnicos antes de aceptar nuevos volúmenes. Argumentan que su prioridad es evitar perjuicios a los consumidores y preservar la confianza en el expendio. La tensión se trasladó a los puntos de almacenamiento y descarga, donde la llegada de cisternas será vigilada por sectores movilizados.
En paralelo, surgieron cuestionamientos a la cadena logística del combustible importado. Técnicos del sector hidrocarburífero en la región sostienen que, si bien la mezcla con etanol cumple norma, el control debe extenderse a la gasolina base desde su ingreso al país. Señalan la necesidad de verificar precintos de cisternas, realizar seguimiento satelital y contar con laboratorios de análisis en el Beni para contrastar muestras antes de la distribución.
La responsabilidad de fiscalización recae en la Agencia Nacional de Hidrocarburos, entidad encargada de supervisar calidad y continuidad del suministro. Desde sectores cívicos se reclama mayor presencia técnica en frontera y en plantas de recepción para garantizar que el combustible importado mantenga estándares óptimos hasta su despacho final.
YPFB, por su parte, descarta que la formulación de la GE+ sea la causa de los desperfectos denunciados y mantiene el cronograma de distribución. La estatal sostiene que no existe evidencia técnica que vincule la mezcla con daños generalizados en motores y recalca que la adición de etanol es una práctica extendida en el mercado nacional.
