Transporte, salud, magisterio, sectores indígenas e interculturales activan medidas simultáneas; la escasez de combustible, la Ley 1720 y demandas salariales escalan el conflicto en todo el país.
La Paz arranca la semana con protestas que se activan en paralelo y sin señales de acuerdos inmediatos. Marchas, paros y bloqueos coinciden en el calendario y en el territorio, con la sede de gobierno como principal escenario. La consigna del presidente Rodrigo Paz —“no temo a las movilizaciones”— se instala en medio de un cuadro de presión creciente, con varios sectores que sostienen demandas abiertas.
El transporte fue el primero en ocupar las calles. La Cámara Departamental de Transporte de La Paz (Cadetran) declaró estado de emergencia y puso en marcha marchas y bloqueos desde este lunes 27 de abril. El eje del reclamo es la falta de combustible. Dirigentes aseguran que la provisión es irregular y que no alcanza para cubrir la demanda diaria. “No hay justificación para el desabastecimiento actual”, sostienen, mientras advierten que la situación afecta rutas, costos y frecuencias, con impacto directo en los usuarios.
A mitad de semana, el sistema de salud sumará otra medida. La Federación de Sindicatos Médicos y Ramas Afines de la Seguridad Social (FESIMRAS) convocó a un paro nacional de 24 horas en la Caja Nacional de Salud (CNS) para el miércoles 29 de abril. La protesta responde a la falta de insumos y a deficiencias en la atención que, según el sector, se repiten en distintos centros. Durante la jornada se atenderán emergencias, mientras que consultas y procedimientos programados quedarán suspendidos.
En paralelo, la marcha indígena campesina avanza hacia La Paz con una demanda puntual: la abrogación de la Ley 1720. El grupo partió desde San Ignacio de Moxos y suma apoyo en el trayecto. Los movilizados señalan que la norma, que autoriza la conversión de la pequeña propiedad en mediana propiedad, pone en riesgo la tenencia de tierras en comunidades campesinas. A la movilización se integran la Central de Pueblos Étnicos Mojeños del Beni (CPEM-B) y sus subcentrales TIM, TIMI, Bella Selva y el GIA-TIM.
El respaldo a esta marcha también llega desde el ámbito laboral. La Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia, en coordinación con la Central Obrera Boliviana (COB), instruyó a sus sindicatos designar representantes para incorporarse a la movilización desde el lunes 27 de abril. La convocatoria señala que deben hacerlo “con su respectiva logística”, lo que amplía la presencia organizada en el recorrido hacia la sede de gobierno.
La COB, además, prepara una concentración nacional para el 1 de mayo. Su ejecutivo, Mario Argollo, anunció un cabildo con participación de afiliados y sectores no afiliados. “Hemos socializado a los diferentes sectores… los sectores van a estar ingresando con marchas y diferentes maneras para llevar al cabildo”, afirmó, según reportes de Unitel. En ese espacio se prevé definir nuevas acciones frente a medidas del Gobierno y retomar el pedido de incremento salarial.
El conflicto con el magisterio continúa sin avances. La semana pasada, maestros llegaron a La Paz y realizaron marchas en el centro. El diálogo con el Ministerio de Educación se interrumpió el jueves y no se alcanzaron acuerdos. Tras esa ruptura, el sector anunció que mantendrá las protestas en coordinación con la COB. Entre sus demandas figuran un incremento salarial del 20 % y la jubilación con el 100 % del salario.
A este cuadro se suman los interculturales. La Federación Departamental de Comunidades Interculturales Originarias anunció bloqueos de caminos de manera indefinida desde este lunes 27 de abril. El sector denuncia falta de atención del Gobierno central, cuestiona la calidad del combustible y advierte sobre la “pretensión de imponer autoridades ilegítimas” en el departamento de La Paz. Los bloqueos previstos alcanzan rutas estratégicas, lo que podría afectar el tránsito y el abastecimiento.
La coincidencia de estas medidas en una misma semana genera un efecto acumulado en la sede de gobierno. Las marchas avanzan por el centro paceño, los bloqueos restringen la circulación en puntos clave y los paros reducen la atención en servicios esenciales. La llegada de la marcha indígena, junto con la adhesión de organizaciones laborales, anticipa concentraciones de mayor escala en los próximos días.
En este escenario, el presidente Rodrigo Paz reiteró su posición frente a las protestas. “No temo a las movilizaciones”, afirmó, y añadió que su principal preocupación es no poder ofrecer soluciones para el futuro del país. La declaración se produce mientras los sectores movilizados mantienen sus exigencias sin cambios y avanzan con sus medidas.
Con cronogramas en marcha y sin acuerdos visibles, la semana se instala con conflictos activos en la sede de gobierno y en distintas regiones. Las convocatorias siguen vigentes, los sectores sostienen sus demandas y las movilizaciones continúan en desarrollo en varios puntos del país.







