La infraestructura costó más de Bs 170 millones y está terminada desde hace meses, pero sigue fuera de servicio mientras las redes, el financiamiento y la conexión con COATRI permanecen pendientes.
Trinidad tiene una planta potabilizadora terminada, equipada y construida para captar agua del río Ibare. Costó más de Bs 170 millones y fue proyectada para atender la demanda de la ciudad durante los próximos 30 años.
Pero el agua que debería salir de esa planta todavía no llega a los hogares.
Mientras la infraestructura permanece sin operar, COATRI sigue sosteniendo el servicio con el sistema que ya tenía: pozos, tuberías antiguas y una red que presenta limitaciones para atender a toda la ciudad, además de una mala calidad según los informes de laboratorio. La llegada de la época seca vuelve a poner esas dificultades sobre la mesa, con una menor disponibilidad de agua y la necesidad de activar nuevas fuentes subterráneas.
El problema ya no está en construir la planta. Está en ponerla a funcionar.
Y para eso todavía quedan varios asuntos sin resolver: la conexión con la red de COATRI, las redes secundarias para llevar el agua a los barrios, el financiamiento previsto para esas obras y la coordinación entre las instituciones que deben hacer posible la puesta en marcha.
A eso se suma un episodio político que deberá ser aclarado: la decisión de no inaugurar la infraestructura antes del cambio de administración municipal.

UNA PLANTA QUE TERMINÓ, PERO NO ENTRÓ EN SERVICIO
El proyecto Sistema de Agua Potable Trinidad-Beni-Bolivia fue diseñado como una solución de largo plazo para una ciudad que durante años ha dependido principalmente de fuentes subterráneas.
La infraestructura contempla la captación de agua del río Ibare, en Puerto Almacén; una línea de impulsión de aproximadamente 13,6 kilómetros; una planta de tratamiento ubicada en la zona 13 de Abril y una red primaria destinada a vincular el nuevo sistema con la infraestructura existente.
La primera etapa fue diseñada para procesar 500 litros por segundo, mediante dos módulos de 250 litros por segundo cada uno. El proyecto también contempla una ampliación posterior hasta alcanzar los 750 litros por segundo.
La inversión supera los Bs 170 millones y el horizonte previsto de funcionamiento alcanza los 30 años.
Durante la construcción surgieron dificultades, entre ellas el hallazgo de restos arqueológicos en el área de captación, situación que obligó a modificar parte de los trabajos.
Esos problemas quedaron atrás.
La infraestructura fue concluida. La captación del Ibare está instalada, la planta está construida y cuenta con los elementos necesarios para realizar el tratamiento del agua.
Lo que falta es que ese sistema se integre efectivamente a la distribución urbana.
Según la información proporcionada para este reportaje, la planta lleva aproximadamente cinco meses concluida sin prestar el servicio para el que fue construida y, bajo el cronograma que se maneja actualmente, el agua de esta infraestructura no llegaría a los domicilios hasta mayo de 2027.

LA OBRA QUEDÓ EN MEDIO DEL CAMBIO DE ALCALDE
Uno de los puntos más cuestionados alrededor de la planta es la decisión de postergar su inauguración cuando la infraestructura ya estaba terminada.
De acuerdo con la información recogida, la anterior administración municipal no pudo inaugurarla debido a una decisión política estatal que prefería que el nuevo alcalde de la misma línea política del Gobierno inauguré la planta.
La determinación tuvo una consecuencia concreta: la planta no comenzó a incorporarse de inmediato al sistema de abastecimiento.
La inauguración, sin embargo, es apenas una parte del problema.
Una infraestructura de esta magnitud no pudo entrar en funcionamiento pese a las pruebas, que se realizaron entre la captación de aguas y la llegada a la Planta donde se procedió a la potabilización.
Lo que faltaba era la conexión con el sistema existente y redes capaces de recibir y transportar el nuevo caudal.
La pasada semana el alcalde, Mauricio Barba, informó haber recibido la planta, pero pasan los días y no hay pruebas, no hay análisis que se realicen.
En una visita de EL MAMORÉ a la planta, nos encontramos con el personal de la empresa que desarrolló todo el proyecto, quienes nos manifestaron que no hay ninguna entrega y que tampoco hay un personal que haya llegado a la planta para iniciar la capacitación en el trabajo de potabilización de aguas.
Hasta ahora no se conoce públicamente un cronograma integral que establezca con precisión cuándo comenzará a operar la planta, cómo será conectada con COATRI, qué sectores recibirán inicialmente el agua y qué obras deberán ejecutarse para completar la distribución.

COATRI Y UNA RED QUE NO ESTÁ PREPARADA PARA RECIBIR TODO EL CAUDAL
La nueva planta no puede funcionar por separado del sistema que actualmente abastece a Trinidad.
El agua sale del Ibare, es tratada en la planta y después debe ingresar a una red de distribución que permita llevarla hasta los barrios.
La concejal María Fernanda Castro Castro, secretaria de la Comisión de Servicios Públicos del Concejo Municipal, marcó esa diferencia al referirse al proyecto.
“Una cosa es la planta potabilizadora de agua y otra la distribución”, afirmó.
La advertencia tiene que ver con el estado de las tuberías de COATRI.
“Lamentablemente las cañerías de COATRI son antiguas y con la presión del agua de este proyecto es posible que no aguanten y se revienten”, señaló Castro.
La situación obliga a resolver un problema que puede quedar oculto si solamente se observa la planta.
Producir agua no garantiza que el agua llegue a todos los domicilios.
Si una zona no tiene red secundaria, el servicio no podrá llegar. Si las tuberías existentes no soportan la presión, pueden producirse roturas. Y si no existe una planificación de conexión entre la nueva infraestructura y la red urbana, la capacidad de tratamiento de la planta no se traducirá automáticamente en más agua en los hogares.
Tras cinco meses después de la conclusión de la planta todavía no se habría instalado una mesa técnica específica entre las instituciones involucradas para definir la conexión con COATRI y las redes secundarias existentes o el futuro de planta potabilizadora.

EL CRÉDITO QUE DEBÍA COMPLETAR LAS REDES
El otro pendiente es el financiamiento.
Durante la anterior administración municipal ya se había trazado una ruta para gestionar, mediante el Gobierno nacional, un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destinado a complementar las obras del sistema de agua potable.
El monto mencionado alcanza aproximadamente Bs 55 millones.
Dentro de ese esquema, la Alcaldía habría planteado solicitar Bs 12 millones para ejecutar redes secundarias en el distrito 8 y completar trabajos en el distrito 4.
Sin esas obras, parte del agua que pueda producir la nueva planta tendrá dificultades para llegar a determinados sectores.
La información disponible confirma la necesidad de complementar la infraestructura de distribución, pero no permitió establecer con precisión cuál es actualmente el estado del trámite del crédito ni si los Bs 12 millones continúan contemplados en los mismos términos.

LOS POZOS SIGUEN SOSTENIENDO A TRINIDAD
Mientras la planta del Ibare espera su conexión al sistema urbano, COATRI continúa dependiendo de sus fuentes actuales.
La gerente general de la cooperativa, ingeniera Adelaida Ribera, explicó que la temporada seca ya está afectando los niveles hidráulicos.
“Ahorita estamos en temporada de sequía, eso hace que baje el nivel hidráulico, lo que nosotros estamos haciendo es activar otros pozos de agua para subir el caudal”, señaló.
La reducción de los niveles también puede afectar las horas de servicio.
“Porque al bajar el caudal no se va a salir a usted una hora o dos horas de agua, le va a disminuir. Lo que nosotros estamos haciendo es activando pozos”, agregó.
La explicación muestra hasta qué punto el sistema actual sigue dependiendo de soluciones que la nueva planta debía ayudar a superar.
De acuerdo con la información proporcionada, COATRI tiene cobertura mediante su sistema en los distritos 1 y 5, además de sectores de los distritos 3 y 4. Otros sectores de la ciudad dependen de pozos.
Castro también advirtió que existen barrios que todavía no cuentan con las redes necesarias para recibir el servicio.
“El agua potable no va a llegar a todos los barrios porque no tienen la red de agua potable y mucho menos de alcantarillado en sus domicilios”, sostuvo.
EL PROBLEMA DEL AGUA TIENE UNA DIMENSIÓN SANITARIA
Durante 2026, el SEDES Beni emitió una alerta después de detectar contaminación en muestras de agua distribuida por COATRI. Los análisis reportaron coliformes totales y Escherichia coli, además de ausencia de cloro residual en algunos puntos.
Entre los sectores señalados estuvieron Conavi, Pompeya, Villa Corina y Fátima.
El hallazgo llevó a la intervención de la AAPS, que coordinó acciones con el SEDES, el Gobierno Municipal y COATRI para realizar controles y establecer medidas de contingencia.
El presidente de la Federación de Juntas Vecinales de Trinidad, Fernando Miranda, expresó la preocupación de los usuarios.
“Como ciudadano trinitario que vive en este pueblo, sabemos que el agua no es potable y vamos a exigir a todas las autoridades que hagan lo necesario para que tengamos un agua potable en Trinidad”, manifestó.
En paralelo, los servicios de salud han reportado problemas diarreicos entre la población.
Eso no significa que cada caso pueda atribuirse directamente al agua distribuida por COATRI. Para establecer una relación se necesitan estudios epidemiológicos y resultados de laboratorio.
Pero existe un hecho concreto: las autoridades sanitarias detectaron contaminación microbiológica en muestras del sistema de agua.
Por eso, mientras continúan los controles, el estado de las fuentes de abastecimiento y de las redes adquiere una importancia que va más allá de garantizar que salga agua por los grifos.

EL AGUA ESTÁ EN EL IBARE, LA PLANTA ESTÁ TERMINADA Y TRINIDAD SIGUE ESPERANDO
El proyecto nació para darle a Trinidad una fuente de abastecimiento distinta y de mayor capacidad, pero hasta la fecha aparece con un elefante blanco, que no le sirve a la población que debe seguir buscando agua mediante pozos, servicio de cisternas, o simplemente buscar donde puede el líquido elemento.
La decisión de postergar la inauguración antes del cambio de administración y la falta de determinaciones de las nuevas autoridades hace que una planta de 170 millones de bolivianos, no garantice el suministro de agua potable en Trinidad, y continúe con el daño a la salud de los trinitarios.




