En un duro comunicado, el Ministerio de Exteriores iraní responsabiliza a Estados Unidos de iniciar una guerra peligrosa tras ataques contra instalaciones nucleares iraníes, apelando a la ONU para actuar
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán ha emitido una declaración tajante señalando a los Estados Unidos como artífice de una “peligrosa guerra” contra su país, tras un supuesto ataque militar a sitios nucleares de carácter pacífico. El comunicado, publicado por IRNA, denuncia que la agresión se produjo en violación de la Carta de las Naciones Unidas y las normas del derecho internacional. Asimismo, advierten que dicho ataque fue perpetrado en alianza con el “régimen genocida” de Israel, acusando a la Casa Blanca de traicionar procesos diplomáticos previos y lanzar una ofensiva bajo pretexto de seguridad nuclear.
Según Teherán, la agresión no solo representa una afrenta contra su soberanía, sino también una muestra del desdén estadounidense hacia normas internacionales, ya que, como miembro permanente del Consejo de Seguridad, EE. UU. estaría asumiendo una postura de impunidad y favoritismo político hacia Israel. En el texto se afirma que esta acción “representa el colmo de maldad” en la política exterior del gobierno de Donald Trump, responsabilizándolo directamente por las “muy peligrosas consecuencias” que puedan derivarse.
Irán recalca su derecho inalienable a la autodefensa y advierte que responderá “con todas sus fuerzas” ante cualquier nueva agresión, mencionando su intención de proteger su integridad territorial y sus intereses nacionales. A su vez, hacen un llamado urgente a la comunidad internacional para que no permanezca pasiva: “El silencio frente a esta agresión colocaría a la humanidad ante un peligro sin precedentes y generalizado.”
En paralelo, el expresidente Trump confirmó la ofensiva, indicando que la Fuerza Aérea estadounidense lanzó “una carga completa de bombas” contra tres sitios nucleares iraníes: Fordow, Natanz e Isfahán. Asimismo garantizó que la operación se desarrolló sin bajas ni daños colaterales y con rápida retirada de sus aeronaves. Su discurso buscó transmitir la narrativa de un acto decisivo a favor de la paz, aunque especialistas advirtieron que esto no hace sino alimentar una escalada.
Distintas instancias internacionales manifestaron su alarma. Naciones como Rusia, China y miembros del Consejo de Seguridad exigieron moderación y urgieron una vía diplomática. La ONU enfatizó la necesidad de proteger las normas de la comunidad internacional; por su parte, el Vaticano y varios países latinoamericanos abogaron por evitar una expansión militar en Oriente Medio.
Italia y Francia condenaron el ataque y recordaron que la proliferación nuclear continúa siendo un asunto que requiere soluciones políticas y concertadas, mientras que Turquía y México declararon su solidaridad con Irán y su disposición a mediar.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Hossein Amir-Abdollahian, calificó la operación de “acto criminal” y anunció que Teherán elevará el caso al Consejo de Seguridad. También destacó que el país reforzará sus defensas internas y regionales en coordinación con aliados estratégicos.
Diversos analistas coinciden en que, si bien EE. UU. obtuvo un impacto inmediato, la respuesta iraní podría adoptar múltiples formas, incluyendo ataques asimétricos, ciberofensivas o interrupción del tráfico en los estrechos marinos. Además, la crisis ha generado volatilidad en los mercados energéticos internacionales, reflejando la preocupación por interrupciones futuras en los suministros de crudo.
Mientras tanto, China participó en llamadas multilaterales para prevenir una escalada sin control y propuso un alto al fuego inmediato. Por su parte, el Consejo Europeo reconoció el derecho de Irán a demandar justicia, y ofreció canalizar un diálogo dentro de los parámetros de no proliferación nuclear.


