Dos policías resultaron heridos tras una detonación en medio de protestas por la falta de combustible; los bloqueos continúan y se intensifica la tensión social.
Una fuerte explosión ocurrida en las inmediaciones de la planta de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) en Valle Hermoso, Cochabamba, dejó como saldo a dos efectivos policiales heridos este martes.
El incidente se registró mientras un grupo de manifestantes realizaba protestas exigiendo el suministro de carburantes en medio de un tenso contexto social.
Según reportes de medios locales, los uniformados heridos se encontraban resguardando las instalaciones estratégicas de YPFB cuando se produjo la detonación de un artefacto cuya naturaleza aún es investigada por las autoridades.
“Nuestros agentes estaban cumpliendo su deber cuando se produjo la explosión. Se ha activado un protocolo de seguridad para proteger el perímetro y determinar el origen del artefacto”, informó una fuente policial.
La explosión se produce en el marco de una escalada de bloqueos impulsados por sectores cercanos al expresidente Evo Morales, quienes desde el lunes cortan distintas rutas estratégicas en demanda de soluciones ante lo que denominan una “crisis económica insostenible”.
Sin embargo, el gobierno sostiene que la movilización responde a intereses políticos y tiene como fin presionar por la habilitación de Morales a pesar de no contar con personería jurídica.
Desde muy temprano, la Policía Nacional desplegó un amplio operativo para liberar las vías obstruidas.
La primera intervención tuvo lugar en Sipe Sipe, donde se logró despejar la carretera que conecta Cochabamba con el occidente del país, sin mayores incidentes.
No obstante, al proseguir con las labores de desbloqueo hacia otros puntos, los uniformados fueron atacados presuntamente con explosivos improvisados en cercanías de la zona de Bombeo.
La red estatal de medios informó que al menos cinco policías resultaron heridos durante lo que describieron como una “emboscada” por parte de los movilizados.
En imágenes difundidas, se observa cómo algunos efectivos son auxiliados desde los cerros hacia ambulancias, en medio de una escena caótica.
El ministro de Gobierno, Roberto Ríos, atribuyó la violencia y los bloqueos a una estrategia de desestabilización.
“Esto no tiene nada que ver con la economía ni con el bienestar de la población. El objetivo es boicotear el proceso electoral para forzar la candidatura de alguien que ya fue inhabilitado y no tiene partido político”, denunció.
Además, Ríos acusó a los líderes evistas de instruir a sus bases el cerco a las ciudades y la interrupción de actividades comerciales como una medida de presión, afectando directamente a la economía de las familias bolivianas.
“Estamos viendo cómo se manipula a la población para fines personales y políticos, sin medir el daño que se causa a los ciudadanos de a pie”, dijo.
A pesar de los intentos por reestablecer el orden y liberar las rutas, los bloqueos persisten en varios puntos de Cochabamba, así como en otras regiones del país.
Los cortes afectan directamente la distribución de combustible, provocando largas filas en estaciones de servicio y generando preocupación entre transportistas, comerciantes y ciudadanía en general.
El conflicto se agrava ante la escasez de carburantes, que ya venía afectando a distintas ciudades debido a problemas logísticos derivados del mal tiempo en los puertos chilenos.
Con la interrupción de las rutas por tierra, la situación amenaza con agudizarse.
La planta de Valle Hermoso es una instalación clave para el abastecimiento energético de la región, por lo que su protección es una prioridad para el Gobierno.
No obstante, el riesgo de nuevos ataques y sabotajes mantiene en alerta a las fuerzas del orden.
En ese contexto, el Ejecutivo reiteró su llamado a la calma y a la reflexión de los sectores movilizados, a quienes pidió deponer las medidas de presión y buscar canales de diálogo.
“La confrontación no puede ser el camino. El país necesita estabilidad y paz para salir adelante”, sostuvo el ministro Ríos.


