EL MAMORÉ

 En su tercera intervención en la Asamblea de las Naciones Unidas, el presidente Luis Arce defendió este martes el multilateralismo para encontrar la paz y propuso construir un nuevo pacto para el futuro con equilibrio de tal manera de no permitir “que un niño muera hoy de hambre para asegurar la merienda de otro niño que todavía no ha nacido”.

“Bolivia estará siempre comprometida a defender y fortalecer el multilateralismo y a continuar contribuyendo al desarme cumpliendo con el Derecho Internacional, el Derecho Internacional Humanitario, desde una visión centrada en la paz con justicia social, el bienestar de las personas y la convivencia pacífica”, afirmó durante su intervención de unos 20 minutos en el 78º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), que dirigió el representante Permanente de Bolivia ante la ONU, Diego Pary, en su condición de vicepresidente del cónclave.

Señaló que la crisis multidimensional del capitalismo se ha desnudado en el contexto post pandemia y se ha exacerbado por los efectos del conflicto militar en el Este de Europa; y estas no son más que expresiones -afirmó- de la transición hacia la configuración de un orden mundial distinto al actual.

“En respuesta, y como nunca había sucedido antes, el sur global se levanta de manera pacífica y constructiva, a través de procesos regionales e interregionales de cooperación e integración”, destacó.

En esa medida, valoró el surgimiento de bloques comerciales como en Asia, África, Sudamérica o los BRICS, que permiten hoy día a las naciones acceder a mercados internacionales sin la necesidad de comprometer su soberanía.

Recordó que, en 2022, en el mismo foro mundial, denunció que el mundo enfrentaba una crisis capitalista que ponía en riesgo a la humanidad y a la existencia misma del planeta, pero que “lamentablemente, a un año de esa declaración, ese delicado escenario no ha cambiado”.

“El sistema capitalista, en su afán de imponer su decadente hegemonía, replica prácticas de dominación y explotación colonial que deberían estar ya superadas. Lamentablemente, muchas de las brillantes propuestas que han emergido del seno de esta Asamblea han sido desoídas, o simplemente omitidas, por intereses funcionales al salvaje sistema de explotación capitalista que prioriza la producción y reproducción del capital, antes que salvaguardar la vida de los seres humanos y la existencia del planeta”, sostuvo.

Definió el contexto actual como la precarización de la economía por los efectos de los múltiples conflictos bélicos que sacuden al mundo en la actualidad y advirtió que “la paz y la seguridad se encuentran en inminente riesgo ante la falta de voluntad de la comunidad internacional para proponer soluciones que privilegien el diálogo y pongan fin a los esfuerzos bélicos fomentados por las trasnacionales de la guerra”.

Si bien dijo que los desafíos pendientes siguen siendo numerosos y enormes, afirmó que “hoy nos encontramos ante el alba de una nueva configuración internacional”.

“Estamos convencidos que asistimos a la construcción de un nuevo Orden Mundial, situación en la que la Asamblea de las Naciones Unidas siguiendo los principios por la que fue creada, debe jugar un rol principal”, destacó.

Explicó que en este nuevo Orden Mundial estarán todos “con igualdad de derechos y obligaciones, sin imposiciones de ningún tipo, sin amos ni esclavos, sin dobles raseros para medir a unos y otros, sin sancionadores ni sancionados”

Será, dijo, “un Nuevo Orden donde prime la solidaridad, la complementación y la colaboración por encima del egoísmo y la mezquindad”.

Y para avanzar a este Nuevo Orden Mundial, Arce propuso declarar “al mundo como territorio de paz”, poner fin a la carrera armamentista y priorizar el diálogo sincero y la diplomacia de los pueblos para resolver los conflictos armados que amenazan la existencia de la humanidad.

Pero, además, “quebrantar cuanto antes el orden internacional injusto que agobia a nuestros pueblos y sentarnos ya, a debatir en el marco de las Naciones Unidas, para construir un nuevo pacto para el futuro”.

“Desde Bolivia hemos empezado a discutir la posibilidad de un Nuevo Pacto para el Futuro, pero para hacerlo debemos recordar el pasado, resolver el presente, y prepararnos para el porvenir”, señaló.

Definió como una obligación abordar las necesidades de las generaciones presentes y futuras de manera equitativa, pues dijo que no se puede “permitir que un niño muera hoy de hambre para asegurar la merienda de otro niño que todavía no ha nacido”.

Argumentó que eliminar la pobreza y las desigualdades hoy prevendrá inimaginables conflictos de distribución económica y ecológica en el futuro.

Señaló que para reconstruir la confianza es necesario abandonar intereses mezquinos y forjar la reciprocidad.

En esa dirección planteó liberar toda transferencia de tecnología que ayude a salvar vidas y restaurar la Madre Tierra y en el contexto del cambio climático, propuso acordar que cada Estado dedique recursos al Fondo de Daños y Pérdidas en proporción a su responsabilidad histórica respecto a los gases de efecto invernadero.

Sobre la Agenda 2030, afirmó que se podrá acelerar si hacemos de la paz y la solidaridad, el motor de la prosperidad.

Urgió a “transformar los gastos de guerra y muerte en inversiones para la vida. Con estos recursos se podría superar de lejos los objetivos de desarrollo sostenible”.

Datos oficiales señalan que el gasto militar en el mundo llegó a abril de 2023 a más de $us 2.24 billones de dólares en armas y en la industria de la guerra.

“Si esos recursos se invirtieran en la paz, en la mediación, el diálogo, el desarrollo de los pueblos y en la vida en lugar de la destrucción y la muerte, no nos encontraríamos al borde de una crisis que agrava las desigualdades en el mundo y que contrariamente a los objetivos que nos planteamos en este mismo escenario, profundiza la pobreza en el planeta”, aseguró.

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