La principal entidad empresarial de Santa Cruz demandó al Gobierno una investigación técnica independiente tras la admisión oficial de que YPFB distribuyó gasolina fuera de especificación, con miles de vehículos reportando daños en cinco departamentos.
La Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco) pidió al Gobierno nacional esclarecer de manera técnica y documentada las causas de la distribución de gasolina que generó daños en vehículos del transporte público y privado. Su presidente, Jean Pierre Antelo, sostuvo que el impacto ha sido significativo y que corresponde a las autoridades transparentar lo ocurrido para restablecer la confianza de la población.
La posición empresarial se produce después de que el Gobierno encabezado por Rodrigo Paz reconociera que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) comercializó combustible que no cumplía parámetros de calidad. En una primera reacción oficial se descartó cualquier irregularidad, pero posteriormente se confirmó la existencia de un problema vinculado a dos tanques de mezcla de gasolina con etanol.
Conductores de La Paz, Cochabamba, Oruro, Trinidad y Santa Cruz reportaron fallas mecánicas tras cargar combustible. Dirigentes del transporte público estiman que más de 7.000 motorizados presentaron desperfectos, entre ellos pérdida de potencia, fallas en inyectores y daños en sistemas de combustión. Los reclamos fueron formalizados ante estaciones de servicio y ante la propia estatal petrolera.
YPFB informó que activó una póliza de seguro para cubrir los perjuicios ocasionados y aseguró que el lote comprometido fue aislado. No obstante, los transportistas mantienen sus denuncias y exigen celeridad en la verificación de daños y en los procesos de compensación económica.
Antelo afirmó que la magnitud del problema amerita un peritaje exhaustivo que determine responsabilidades administrativas y técnicas. Señaló que la certidumbre sobre la calidad de los carburantes es un elemento central para la estabilidad de la actividad productiva y del transporte, sectores que dependen de un suministro confiable.
En paralelo, en inmediaciones de la Refinería de Palmasola se observa la permanencia de aproximadamente 1.000 cisternas en espera de descarga de combustible importado, según datos recabados en el lugar. El movimiento inusual refleja las tensiones logísticas derivadas del incidente.
