Setenta personas, entre bomberos, militares, personal de la Alcaldía y vecinos, formaron un frente de resistencia contra un voraz incendio que devoraba pastizales en Trinidad. Su rápida acción salvó viviendas y contuvo una tragedia mayor.
En Trinidad, el cielo se tornó gris y el olor a humo se mezcló con la preocupación de cientos de familias. Entre El Tajibo, Las Palmas y Sayubu VIS, un incendio forestal avanzaba con fuerza, alimentado por el viento y la sequía. Las llamas amenazaban con arrasar 40 hectáreas, incluyendo zonas habitadas.
La respuesta fue inmediata. El Gobierno Autónomo Municipal de Trinidad (GAMT), la Unidad de Gestión de Riesgos (UGR), Bomberos de la Policía, efectivos del SBRA-BIM II Tocopilla y un grupo de voluntarios formaron un contingente de 70 personas. Armados con mangueras, herramientas y una determinación férrea, trabajaron durante siete horas sin descanso para frenar el avance del fuego.
Las escenas fueron intensas: columnas de humo elevándose, chispas cayendo peligrosamente cerca de techos y un sonido constante de motores y voces coordinando maniobras. Entre el calor sofocante y el cansancio, se impuso la misión de proteger vidas y hogares.
Vecinos aseguran que el siniestro fue provocado por manos irresponsables. “No se dan cuenta del peligro que causan”, lamentó una residente mientras observaba cómo el fuego se acercaba a su vivienda.
Aunque la amenaza fue controlada, el daño a los pastizales es evidente. Las autoridades recordaron que el cuidado del medioambiente es una tarea colectiva y que cualquier acto de quema ilegal pone en riesgo a toda la comunidad.


