CRECE EL DISTANCIAMIENTO ENTRE LAS MÁS ALTAS AUTORIDADES NACIONALES

Nov 11, 2025

Un debate interno se abrió en el Gobierno tras cuestionamientos al ministro de Justicia y diferencias sobre la participación del Vicepresidente en las reuniones de gabinete. La tensión se hizo visible de inmediato.

La relación entre el presidente del Estado, Rodrigo Paz, y el vicepresidente, Edmand Lara, atravesó en las últimas horas su primera señal pública de fractura. El origen del desencuentro se encuentra en dos episodios que confluyeron casi simultáneamente: la controversia en torno al ministro de Justicia, Freddy Vidovic, y la intención —según denunció Lara— de limitar su presencia en el gabinete ministerial.

Los cuestionamientos surgieron después de que diversas denuncias mediáticas señalaran que Vidovic habría sido parte del equipo legal que defendió al empresario peruano Martín Belaunde Lossio en procesos abiertos años atrás y que, además, existiría una sentencia ejecutoriada de tres años en su contra, de carácter excarcelable. La falta de registro claro de dicha sentencia ha abierto interrogantes y motivado pedidos de aclaración desde distintos sectores.

Para el vicepresidente Lara, detrás de estas acusaciones hay una estructura política interesada en desplazar a Vidovic del puesto. Mencionó en particular al abogado cruceño Martín Camacho, defensor del gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, a quien vinculó con sectores de influencia logiera en ese departamento. Lara sostuvo que estos grupos buscarían colocar a un nuevo titular de Justicia cercano a sus intereses.

A esta controversia se sumó otro episodio que elevó la tensión. Según relató el propio vicepresidente en un mensaje difundido en su cuenta de TikTok, tras la posesión del nuevo gabinete, el presidente Paz le habría sugerido asistir únicamente para la fotografía protocolar e inmediatamente retirarse antes de que iniciara la sesión ministerial.

“Me dijo que me quede solo para la foto y luego me retire. Yo respondí que la Constitución establece que el vicepresidente participa del gabinete. Finalmente me dijo: ‘entonces quédate’”, relató Lara.

El vicepresidente añadió que cuando solicitó conocer la fecha de la siguiente reunión de ministros, la respuesta que recibió fue que “no se preocupe” porque su función se concentraría en administrar la Vicepresidencia y no tendría el tiempo suficiente para acompañar todos los encuentros. Asimismo, se le habría explicado que las sesiones de gabinete se realizarían en distintos departamentos del país y que la intención era evitarle desplazamientos permanentes.

Lara, sin embargo, aseguró que hará valer su presencia. “Asistiré a cada gabinete, así como manda la Constitución. No voy a permitir que me anulen”, afirmó con firmeza.

El Vicepresidente también tomó posición frente a los ataques contra Vidovic. Negó que exista una sentencia ejecutoriada que inhabilite al ministro y afirmó que el objetivo de estas denuncias es presionar al Presidente para reemplazarlo por otra figura vinculada a grupos de poder. “Espero que Rodrigo Paz no se deje llevar por esos sectores. Sería un mensaje negativo para el país”, manifestó.

El tono de Lara estuvo marcado por una constante referencia a la lucha contra la corrupción. Aseguró que no tolerará irregularidades y que hará prevalecer un accionar firme en defensa de la transparencia. “Pondré el pecho si es necesario. La corrupción no volverá a apoderarse de esta patria”, expresó.

Estas declaraciones provocaron reacciones inmediatas en círculos políticos y analistas, quienes interpretan el episodio como una muestra temprana de tensiones internas en el Gobierno. Varios coincidieron en que se trata de una disputa por la correlación de fuerzas en la toma de decisiones y el control de áreas estratégicas.

Al interior del oficialismo, algunos legisladores pidieron cautela y señalaron que el país necesita señales de estabilidad. Otros destacaron que es natural que existan diferencias en un gobierno de transición o de instalación de nuevas autoridades, pero que estas deben procesarse de manera institucional.

Mientras tanto, en sectores opositores, el episodio fue leído como un síntoma de fragilidad y descoordinación. Algunos voceros señalaron que la pugna expone que la estructura gubernamental aún no ha logrado cohesionar su funcionamiento.

Por ahora, no se anunciaron cambios en el gabinete ni modificaciones en la agenda gubernamental. Sin embargo, la situación seguirá siendo observada de cerca, especialmente en las próximas reuniones ministeriales, donde se definirá si la postura del Vicepresidente se mantiene y si el Presidente mantiene su criterio sobre la conformación y dinámica del equipo ejecutivo.

En los próximos días, el ministro Vidovic podría ser convocado por distintas instancias para aclarar públicamente su situación jurídica, paso que, según expertos, será clave para despejar dudas y definir el futuro inmediato de esta cartera del Estado.

El escenario político, en consecuencia, se encuentra abierto y en movimiento. La atención se centrará en si el distanciamiento se profundiza o si se gestiona una recomposición interna que garantice gobernabilidad.