Mientras Economía rechaza hablar de condiciones, el acuerdo con el organismo contempla metas fiscales, monetarias, cambiarias y eliminación de subsidios a combustibles.
El Gobierno insiste en negar que el crédito del Fondo Monetario Internacional (FMI) esté sujeto a condicionamientos, aunque espera recibir en octubre una primera parte de los $us 1.900 millones comprometidos para Bolivia.
El ministro de Economía, Christian Morales, evitó calificar como condiciones los compromisos asumidos dentro del programa y sostuvo que se trata de un seguimiento a las metas de la política económica.
EL DINERO DEPENDE DEL CUMPLIMIENTO DE CONDICIONES
El FMI estableció un programa de 36 meses por aproximadamente $us 1.900 millones y señaló expresamente que el acuerdo está vinculado a la implementación de acciones previas y a una agenda de reformas económicas.
El Gobierno prevé que el primer desembolso ronde los $us 250 millones y que pueda concretarse después de la reunión del Directorio del FMI prevista para octubre. El viceministro de Tesoro y Crédito Público, Óscar Navarro, calculó que los recursos podrían llegar alrededor del 7 u 8 de octubre si la operación es aprobada.
La documentación del organismo incluye reducción del déficit fiscal, racionalización del gasto, fortalecimiento de reservas, mayor flexibilidad cambiaria y mantenimiento del financiamiento monetario cero del déficit fiscal.
Además, el programa contempla la eliminación de los subsidios a los combustibles como parte de las reformas económicas acordadas.
Pese a esos compromisos documentados, Morales sostiene que no existen “condiciones” específicas y que se trata del cumplimiento y seguimiento de metas ya incorporadas al programa económico del Gobierno.


