Más de Bs 4.000 millones invertidos en carreteras, viviendas, telecomunicaciones y fibra óptica marcan una gestión que supera ampliamente los registros históricos de construcción e infraestructura en el país.
En menos de cuatro años, el mapa de Bolivia ha comenzado a transformarse gracias a un plan de inversión pública sin precedentes. Desde carreteras estratégicas hasta la expansión de la conectividad digital, el Gobierno del presidente Luis Arce ha destinado más de 4.000 millones de bolivianos a obras que, según el ministro de Obras Públicas, Edgar Montaño, no tienen comparación con gestiones pasadas.
“En viviendas ni que se diga; en radiobases hemos triplicado su construcción en nuestra gestión, con más de 606 ya operativas y otras en instalación. Todas las capitales municipales cuentan hoy con fibra óptica al 100%”, afirmó Montaño en una entrevista con Bolivia Tv.
El impacto más visible está en las carreteras, donde las cifras hablan por sí solas. En Beni, la red vial alcanzó más de 700 kilómetros construidos, superando ampliamente los 400 kilómetros ejecutados durante el gobierno de Evo Morales y dejando atrás los cerca de 200 kilómetros de épocas anteriores.
En Pando, la carretera Porvenir–Puerto Rico avanza a paso firme, mientras que en Santa Cruz se han consolidado vías clave: desde los valles cruceños hasta Comarapa, la conexión para los productores soyeros en Okinawa y Los Troncos, así como las rutas hacia San José, San Ignacio, Yapacaní y Montero.
La Paz también ha sido beneficiada con la ejecución de proyectos como Escoma–Pacobamba, Unduavi–Chulumani y la mejora de la carretera Charazani–Apolo. En Oruro, se trabaja en la ruta hacia Challapata y el tramo F Crucero de la vía La Joya–Chuquichambi.
En Tarija, los proyectos Achoral–Chore y La Vertiente–Palo Marcado avanzan, mientras que en Potosí destaca el “corredor del litio” Uyuni–Hito 60, una obra de más de Bs 1.400 millones que mejorará la conexión con Chile y Paraguay, beneficiando directamente a la industria y el comercio.
Chuquisaca cuenta ya con la Doble Vía Sucre–Yamparaez, y en Cochabamba se avanza en el tramo Anzaldo–Toro, cerrando un panorama en el que, como subrayó el ministro, “no hay un solo departamento que no haya tenido su carretera”.
Pero las cifras no solo se reflejan en metros de asfalto o en antenas instaladas. Las nuevas rutas permiten a productores llegar más rápido a los mercados, a estudiantes acceder a internet de alta velocidad y a comunidades antes aisladas integrarse plenamente a la vida económica y social del país.
Para Montaño, esta inversión es también un mensaje político: “Nunca antes se ha construido así”. Un mensaje que intenta marcar una diferencia con gestiones anteriores y que busca consolidar un legado de conectividad y desarrollo territorial.
En las zonas beneficiadas, el cambio es palpable. Agricultores de los valles cruceños cuentan que, antes, el transporte de su producción podía demorar horas por caminos en mal estado; hoy, en menos tiempo y con menores costos, sus productos llegan frescos a los centros de consumo.




