BOLIVIA SE CONSOLIDA COMO PAÍS LIBRE DE FIEBRE AFTOSA SIN VACUNACIÓN

Jun 1, 2025

La Organización Mundial de Sanidad Animal reconoció oficialmente al país por erradicar la enfermedad sin necesidad de inmunización. El logro abre nuevas puertas para las exportaciones ganaderas.


INFORME ESPECIAL

Por primera vez en su historia, Bolivia ha sido reconocida como país libre de fiebre aftosa sin vacunación, un hito que marca un antes y un después en la sanidad animal y el desarrollo del sector pecuario nacional.

El anuncio fue realizado el pasado jueves 29 durante la 92ª Sesión General de la Asamblea de Delegados de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), celebrada en Francia, donde Bolivia recibió el estatus sanitario que muy pocos países en el mundo han alcanzado.

El reconocimiento posiciona al país en una nueva categoría de confianza internacional en términos de producción ganadera, control sanitario y exportaciones.

Según informó el presidente Luis Arce en sus redes sociales, este avance “fortalece la competitividad de Bolivia para exportar productos de origen animal a mercados internacionales en todo el mundo”.

La noticia llega tras más de una década de esfuerzos coordinados entre el Estado, el sector ganadero, profesionales veterinarios y organizaciones vinculadas al Programa Nacional de Erradicación de Fiebre Aftosa (Pronefa), cuya misión ha sido precisamente esa: erradicar de manera sostenible la enfermedad que durante décadas condicionó el comercio de carne bovina y otros derivados animales.

Un largo camino hacia la erradicación

La fiebre aftosa ha sido históricamente una de las enfermedades transfronterizas más temidas en el ámbito agropecuario. Altamente contagiosa, afecta principalmente al ganado bovino, pero también a otros animales de pezuña hendida, generando pérdidas económicas por restricciones comerciales, disminución en la producción y medidas sanitarias de emergencia.

En América Latina, el combate a esta enfermedad ha sido una prioridad desde los años 90. La vacunación masiva del ganado fue la principal herramienta utilizada para controlar y finalmente eliminar los brotes.

Sin embargo, el siguiente paso, y el más difícil, era lograr mantener la erradicación sin depender de campañas de vacunación sistemáticas.

Según explicó Miguel Quiroz, director nacional del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag), el nuevo estatus alcanzado por Bolivia implica que “se ha demostrado científicamente que no existe circulación viral y que el país puede mantener la enfermedad bajo control sin necesidad de seguir vacunando”.

Este reconocimiento no se otorga de manera ligera. Para que un país sea declarado libre de fiebre aftosa sin vacunación, debe cumplir una serie de requisitos técnicos, presentar evidencias documentadas de vigilancia epidemiológica, demostrar ausencia de circulación viral por un periodo prolongado y contar con sistemas de control eficaces para actuar ante cualquier riesgo.

En el caso boliviano, el logro involucra un trabajo especialmente intenso en los departamentos de Santa Cruz, Cochabamba, Chuquisaca, Tarija, así como en zonas específicas de La Paz, Oruro y Potosí, donde se concentraban los mayores desafíos sanitarios.

Estas regiones fueron clave en el proceso de erradicación y demostraron un nivel de compromiso técnico y organizacional notable. En años pasados este estatus ya logró los departamentos de Pando, Beni y el norte de La Paz.

Implicancias económicas y comerciales

Además de su valor sanitario, la certificación tiene profundas implicancias económicas. En el comercio internacional de carne y productos derivados, el estatus sanitario es uno de los factores determinantes al momento de negociar con mercados exigentes.

Países como Japón, Corea del Sur o miembros de la Unión Europea exigen condiciones estrictas para autorizar importaciones, y contar con un estatus de libre de fiebre aftosa sin vacunación es un requisito clave.

“Este es un paso gigante hacia una Bolivia exportadora de productos pecuarios con valor agregado”, declaró el ministro de Desarrollo Rural y Tierras, Remmy Gonzales, quien también destacó que el país podrá ahora negociar mejores precios y acceder a nuevos mercados.

Para los productores ganaderos, la noticia representa una oportunidad histórica. Bolivia ya había dado señales de crecimiento en exportaciones cárnicas, especialmente hacia China y países vecinos, pero ahora podría escalar hacia mercados de alto valor con demanda estable y precios más competitivos.

Además, este estatus sanitario permite reducir los costos operativos en el sector. La vacunación sistemática del ganado implicaba gastos anuales importantes, tanto para el Estado como para los productores.

Con la erradicación sostenida y el fin de la vacunación obligatoria, esos recursos pueden ahora ser redirigidos hacia otros aspectos de desarrollo rural y fortalecimiento de la cadena productiva.

Seguridad y soberanía alimentaria

Durante el anuncio, el presidente Arce no solo celebró la apertura al comercio global, sino que también reafirmó el compromiso del Gobierno con la seguridad y soberanía alimentaria.

“Vamos a seguir dotando de herramientas necesarias al sector pecuario para que continúe creciendo con calidad, generando empleo, alimentos y desarrollo para los bolivianos”, señaló.

La fiebre aftosa no afecta directamente al ser humano, pero su impacto en la economía y el abastecimiento de alimentos es indirecto y significativo.

La erradicación reduce el riesgo de crisis sanitarias en el sector, garantiza la estabilidad en la producción de carne y leche, y disminuye la dependencia de productos importados en caso de brotes que afecten la oferta interna.

En este contexto, Bolivia avanza hacia un modelo más sólido de autosuficiencia alimentaria, con estándares de calidad cada vez más altos y una producción pecuaria sostenible.

Reconocimiento internacional

Desde la OMSA, el reconocimiento a Bolivia fue acompañado por menciones al esfuerzo institucional, el compromiso técnico y la participación activa de los actores locales.

El país se suma así a un selecto grupo de naciones que han logrado controlar esta enfermedad sin vacunación, lo que le da mayor protagonismo en las discusiones sanitarias globales.

Durante la 92ª Sesión General, otros países también recibieron certificaciones por avances en diferentes áreas sanitarias, pero el caso boliviano fue destacado como uno de los más relevantes por el salto cualitativo que representa en la región andina y en Sudamérica en general.

El siguiente desafío será sostener este estatus en el tiempo. La vigilancia epidemiológica deberá intensificarse, las fronteras ganaderas deben mantenerse protegidas, y los sistemas de alerta temprana necesitan operar con eficiencia. Pero la experiencia acumulada en el proceso de erradicación ofrece buenas señales.

El país ha demostrado que, con planificación, trabajo técnico y coordinación entre sectores público y privado, es posible alcanzar metas que parecían lejanas.

Una nueva era para la ganadería boliviana

El reconocimiento como país libre de fiebre aftosa sin vacunación no es solo un certificado. Es una carta de presentación ante el mundo, una oportunidad para mostrar que Bolivia está lista para jugar en las grandes ligas del comercio agropecuario.

Es también una señal para el productor del campo, para el pequeño ganadero y para la industria nacional: se puede crecer con calidad, con sanidad y con una visión estratégica.

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LA CAO CELEBRA EL ESTATUS DE LA GANADERÍA EN BOLIVIA

La Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) expresó su satisfacción por el reciente reconocimiento internacional que recibió Bolivia al ser declarado país libre de fiebre aftosa sin vacunación. La distinción, otorgada por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), no solo representa un logro técnico y sanitario, sino que también abre nuevas perspectivas para el comercio exterior de productos ganaderos.

Sin embargo, el sector privado insiste en que este avance debe transformarse en una política de Estado que priorice la competitividad y la apertura comercial.

Klaus Frerking, presidente de la CAO, destacó que este logro es fruto de más de veinte años de trabajo conjunto entre el sector público y privado.

“Este reconocimiento posiciona a Bolivia en un escenario competitivo, pero exige un compromiso institucional sólido para sostenerlo y proyectarlo”, afirmó.

A su criterio, el mérito sanitario es solo el primer paso, y ahora es indispensable establecer una estrategia nacional orientada a la apertura de mercados y la diplomacia sanitaria.

Frerking hizo hincapié en la necesidad de avanzar en negociaciones bilaterales con países consumidores de carne de alto valor y pidió al Estado garantizar condiciones comerciales estables para aprovechar el nuevo estatus.

“El trabajo sanitario nos ha abierto la puerta, pero entrar depende de una visión de país. Es hora de que la política acompañe al esfuerzo productivo con acciones concretas y planificación a largo plazo”, señaló.

Desde el Gobierno, el ministro de Desarrollo Rural y Tierras, Yamil Flores, confirmó que la certificación oficial es compartida únicamente con Brasil dentro de Sudamérica. “Es un orgullo que Bolivia esté a la altura de Brasil. Hemos invertido 350 millones de dólares en este proceso, y más de 200.000 productores de ganado se beneficiarán directamente”, afirmó la autoridad.

Flores también anticipó que con esta certificación se abrirán las puertas a nuevos mercados internacionales para la carne boliviana.

Según datos presentados por el Gobierno, Sudamérica incrementó del 35% al 65% las áreas libres de fiebre aftosa sin vacunación gracias a los esfuerzos sanitarios regionales.

La CAO, sin embargo, subrayó que este nuevo estatus implica también mayores responsabilidades.

Insiste en que deben mantenerse controles estrictos en las zonas fronterizas y garantizar que el país no pierda su ventaja por falta de políticas claras.

Además, reconoció el rol clave de las federaciones de ganaderos de Santa Cruz y Beni en el éxito del proceso de erradicación de la enfermedad.