BOLIVIA CAYÓ POR DETALLES ANTE MÉXICO EN EL REESTRENO DEL TAHUICHI

La Verde mostró intensidad, generó ocasiones claras y dejó señales positivas rumbo al repechaje mundialista, pero errores puntuales y la falta de contundencia permitieron que México se quedara con la victoria mínima.


La reapertura del estadio Ramón “Tahuichi” Aguilera tuvo todos los ingredientes de una jornada especial: tribunas expectantes, clima de selección y un rival de jerarquía al frente. Sin embargo, la fiesta no pudo completarse para Bolivia. En un duelo equilibrado y de ritmo cambiante, el equipo nacional terminó cediendo por la mínima diferencia ante México, en un amistoso que dejó más conclusiones que lamentos de cara al desafío mayor que se avecina: el repechaje mundialista.
Desde el inicio, el conjunto boliviano mostró una postura decidida. Lejos de refugiarse, buscó amplitud por las bandas y trató de incomodar a la última línea mexicana con movilidad constante. El sector izquierdo fue el más productivo en la primera mitad, donde la velocidad y el desequilibrio generaron zozobra en la defensa visitante. Hubo desbordes, centros tensos y un remate que obligó a una intervención exigida del arquero rival.
México, por su parte, apostó por la presión alta y la circulación rápida, aunque sin encontrar demasiados espacios en los primeros minutos. La zaga boliviana respondió con orden, achicando líneas y evitando que los delanteros aztecas recibieran con comodidad dentro del área. El trámite se volvió friccionado en la mitad de la cancha, con duelos intensos y poca claridad en los metros finales.
La primera incidencia sensible para la Verde llegó temprano, cuando uno de sus defensores debió abandonar el campo por una molestia muscular. El cuerpo técnico optó por no arriesgar y realizó la variante de inmediato, reacomodando la última línea. A pesar del contratiempo, Bolivia no perdió agresividad y mantuvo su plan de juego, intentando transiciones rápidas cada vez que recuperaba el balón.
Antes del descanso, la opción más nítida fue para el cuadro local. Tras una combinación por el carril central, la pelota derivó hacia un atacante que sacó un disparo potente, bien contenido por el guardameta mexicano. Fue el aviso más claro de una selección boliviana que, sin dominar por completo, sí lograba lastimar.
En el complemento, el partido se abrió un poco más. Bolivia buscó refrescar la ofensiva con modificaciones, intentando mayor presencia en el área. Durante varios pasajes, el equipo logró instalarse en campo rival, pero le faltó precisión en el último toque. México, con oficio, empezó a aprovechar los espacios que dejaba el adelantamiento local.
El momento decisivo nació de una jugada aislada que terminó inclinando la balanza. Una falta innecesaria cerca del área dio lugar a una acción a balón parado. Tras el envío, la defensa no logró despejar con claridad y, en la segunda jugada, un delantero mexicano reaccionó más rápido que todos para enviar el balón al fondo de la red. Fue un golpe duro en un encuentro que hasta entonces se mantenía parejo.
A partir de ahí, Bolivia sintió el impacto. Aunque intentó reaccionar con empuje y corazón, el orden se resintió y las imprecisiones se multiplicaron. La expulsión de un mediocampista en la recta final complicó aún más el panorama, obligando al equipo a replegarse y a administrar energías en inferioridad numérica. México manejó esos minutos con experiencia, enfriando el ritmo y cerrando los caminos hacia su arco.
Pese a la derrota, el equipo nacional dejó pasajes interesantes. Hubo asociaciones prometedoras, intensidad en la recuperación y una actitud competitiva que fue reconocida desde las gradas. El público cruceño acompañó de principio a fin, valorando el esfuerzo y entendiendo que el verdadero examen está todavía por jugarse.


ÓSCAR VILLEGAS: AUTOCRÍTICA Y CONFIANZA EN EL PROCESO
Tras el pitazo final, el seleccionador boliviano hizo un análisis sereno. Señaló que el marcador no reflejó del todo lo visto en el campo y subrayó que su equipo generó situaciones suficientes como para aspirar, al menos, al empate. Admitió que la expulsión condicionó el cierre, pero también destacó la entrega de sus dirigidos.
El entrenador explicó que el partido sirvió para observar variantes en una defensa con varias ausencias habituales, y valoró la respuesta de quienes tuvieron la oportunidad de mostrarse. También remarcó que en la mitad de la cancha se sumaron alternativas importantes, mientras que en ofensiva la competencia interna sigue abierta.
Villegas resaltó, además, el respaldo de la afición en el retorno de la selección al Tahuichi. Consideró que ese acompañamiento fortalece al grupo y reiteró que el objetivo es llegar en óptimas condiciones físicas y futbolísticas al repechaje.


JAVIER AGUIRRE: RESPETO POR BOLIVIA Y PARTIDO EXIGENTE
Del lado visitante, el técnico mexicano reconoció que el compromiso fue más complicado de lo que muchos podían prever. Destacó la intensidad de Bolivia, su capacidad para presionar y la velocidad por los costados, aspectos que obligaron a su equipo a extremar cuidados defensivos.
Aguirre comentó que hubo tramos donde el empate parecía un resultado lógico, por las ocasiones generadas por ambos conjuntos. También elogió a varios futbolistas bolivianos, a quienes consideró competitivos y con nivel para afrontar partidos de alta exigencia.
Finalmente, el entrenador mexicano expresó sus buenos deseos para la Verde en lo que viene, señalando que este tipo de encuentros fortalecen a los dos procesos. Para México, fue una prueba útil; para Bolivia, una medida real de cara a la instancia que puede devolverla a una Copa del Mundo.

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