Mientras los contagios se disparan en Santa Cruz, en el Beni se reportan nueve casos bajo vigilancia, en medio de una emergencia sanitaria nacional
El departamento del Beni activó sus protocolos de emergencia sanitaria tras la detección de nueve casos sospechosos de sarampión, enfermedad altamente contagiosa que ha generado una creciente preocupación en todo el país.
De los casos reportados, dos ya fueron descartados mediante pruebas de laboratorio, según confirmó el responsable de Epidemiología del Servicio Departamental de Salud (Sedes), Antonio Castro.
“Hasta ahora hemos identificado nueve casos sospechosos, cuyas muestras se enviaron al laboratorio de referencia nacional. Los resultados correspondientes a los casos de Riberalta y Trinidad fueron negativos”, detalló Castro.
Los pacientes bajo vigilancia tienen edades comprendidas entre los seis meses y los 15 años.
La alerta en Beni responde a la declaratoria nacional de Emergencia Sanitaria emitida el pasado 24 de junio por el Gobierno ante el incremento de contagios, principalmente en Santa Cruz, donde ya se han confirmado 64 casos y se investigan otros 550.
En ese contexto, las autoridades sanitarias del Beni han intensificado la vigilancia epidemiológica, la detección activa de casos sospechosos y el denominado “bloqueo vacunal”, que consiste en vacunar a las personas del entorno inmediato del paciente sospechoso.
“Cuando se detecta un cuadro febril con erupciones cutáneas y síntomas respiratorios como resfrío o rinorrea, se activa el protocolo de aislamiento, investigación y vacunación inmediata en el área circundante al domicilio del paciente”, explicó el epidemiólogo.
Como parte del plan de contingencia departamental, el Sedes Beni coordina con la Dirección Departamental de Educación el despliegue de brigadas de vacunación a centros educativos.
Hasta el momento, no se ha considerado modificar el calendario escolar, pero se espera que en las dos próximas semanas se logre inmunizar a la mayoría de los estudiantes.
A los padres de familia se les pide acudir de forma inmediata a los centros de salud para vacunar a sus hijos.
En paralelo, la Defensoría del Pueblo solicitó de manera formal al Ministerio de Salud un informe detallado sobre las estrategias implementadas para controlar el brote. Elizabeth Morató, delegada adjunta de esa entidad, informó que se enviaron requerimientos el pasado 24 de junio con un plazo de 10 días para recibir respuestas.
“El Defensor Pedro Callisaya exige información documentada sobre las medidas de prevención, disponibilidad de vacunas, horarios de atención médica y planes de atención diferenciada para grupos vulnerables como adultos mayores y pueblos indígenas”, explicó Morató.
A su turno, el viceministro de Promoción, Vigilancia Epidemiológica y Medicina Tradicional, Max Enríquez, reconoció el sábado que la actual epidemia de sarampión no estaba contemplada en las proyecciones iniciales.
“Contábamos con dosis para unos 240 mil recién nacidos, pero la aparición de focos de no vacunados ha superado nuestras previsiones. Por eso agradecemos profundamente la donación de 100 mil vacunas por parte de Venezuela”, manifestó.
El viceministro pidió a los servicios departamentales de salud movilizarse con urgencia para asegurar que las nuevas vacunas lleguen a todos los municipios, especialmente a los más alejados del departamento de Santa Cruz, donde se concentra el brote más agresivo.
El Gobierno, por su parte, implementó medidas complementarias como la modalidad de clases a distancia en regiones con mayor número de contagios, como Santa Cruz, La Paz y Potosí. En el caso del Beni, se anticipó el receso pedagógico, que comenzará el lunes 30 de junio.
Finalmente, el Defensor del Pueblo exhortó a la ciudadanía a no bajar la guardia. “La vacunación es una responsabilidad colectiva. Instamos especialmente a los padres de niños menores de cinco años, así como a personas inmunodeprimidas, a acudir a los centros habilitados. Solo con prevención y acción coordinada evitaremos que el sarampión se propague aún más”, concluyó Callisaya.

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Venezuela envía 100 mil vacunas contra el sarampión a Bolivia
En medio de un rebrote inesperado de sarampión en Bolivia, que ha puesto en alerta al sistema de salud nacional, la República Bolivariana de Venezuela ha tendido una mano solidaria con el envío de 100 mil dosis de vacunas, vitales para contener el avance de la enfermedad, particularmente en el departamento de Santa Cruz, donde se concentra el foco infeccioso.
Max Enríquez, viceministro de Promoción y Vigilancia Epidemiológica, admitió que “esta epidemia no estaba contemplada”, al tiempo que agradeció el gesto humanitario del gobierno venezolano en una coyuntura sanitaria crítica. Con 64 casos confirmados y al menos 550 sospechosos, el riesgo de propagación ha encendido todas las alarmas.
“Venezuela fue uno de los primeros países en responder. No sólo respondieron rápido, sino con efectividad”, destacó Enríquez. Por su parte, el embajador César Trompiz afirmó que el traslado de las vacunas fue costeado en su totalidad por su gobierno, con el objetivo de apoyar de manera concreta al pueblo boliviano.
El problema, explicó la autoridad sanitaria, es que Bolivia tiene una cobertura insuficiente frente al nuevo brote. “Contábamos con vacunas para 240 mil recién nacidos, pero tenemos amplios bolsones de no vacunados”, indicó Enríquez, haciendo un llamado a los padres de familia para que acudan a los centros de salud.
La prioridad, según señaló, será distribuir las dosis en los 56 municipios de Santa Cruz, donde se ha reportado la mayor cantidad de casos. El Servicio Departamental de Salud (Sedes) tiene la tarea urgente de movilizar brigadas hasta las comunidades más alejadas.

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Qué es, cómo se transmite y cómo prevenirlo
Aunque fue controlado durante décadas gracias a la vacunación, su reaparición preocupa por su alta capacidad de contagio y las graves complicaciones que puede provocar, especialmente en la niñez no inmunizada.
El sarampión es una enfermedad viral aguda y extremadamente contagiosa, causada por un virus del género Morbillivirus.
Se transmite por el aire a través de gotículas respiratorias que se dispersan al toser, estornudar o incluso al hablar.
Basta con estar en el mismo ambiente cerrado con una persona infectada para correr riesgo de contagio. El virus puede permanecer activo en el aire y en superficies por hasta dos horas.
Aunque cualquier persona no vacunada puede infectarse, el sarampión afecta con mayor gravedad a los niños menores de cinco años, sobre todo si no han recibido la vacuna.
También son vulnerables los lactantes menores de un año (que aún no han sido inmunizados), adultos jóvenes sin vacunación previa, y personas con el sistema inmune debilitado, como quienes padecen VIH, cáncer, o desnutrición severa.
Síntomas
Los síntomas del sarampión comienzan entre 7 y 14 días después del contagio. Primero aparece fiebre alta, que puede superar los 40 grados, acompañada de tos seca, secreción nasal, conjuntivitis y fatiga extrema.
A los pocos días se presentan manchas blancas en la boca (llamadas de Koplik), seguidas de una erupción rojiza que inicia en el rostro y se extiende por todo el cuerpo. En muchos casos, se desarrollan complicaciones como neumonía, diarrea severa, infecciones de oído e incluso encefalitis, una inflamación cerebral potencialmente mortal.
Prevención
La única forma efectiva de prevenir el sarampión es mediante la vacunación con la dosis SRP (sarampión, rubéola y paperas).
El esquema recomendado por la Organización Mundial de la Salud consiste en aplicar dos dosis: la primera a los 12 meses de edad y la segunda entre los 4 y 6 años.
En situaciones de brote, como la que se vive actualmente en Santa Cruz y otras regiones, las autoridades sanitarias pueden aplicar la vacuna desde los 6 meses de edad, además de realizar campañas masivas para alcanzar a personas rezagadas.
Entre las medidas de precaución también se recomienda evitar el contacto con personas enfermas, mantener los ambientes ventilados, lavarse las manos con frecuencia y consultar al médico ante cualquier síntoma sospechoso.
La vigilancia activa, el aislamiento oportuno de casos y el refuerzo de la inmunización colectiva son claves para contener la propagación del virus.
La experiencia internacional ha demostrado que la vacunación masiva puede erradicar el sarampión. Pero sin responsabilidad social ni conciencia individual, la amenaza seguirá latente. La salud de todos depende de que nadie quede sin vacunar.


