La inflación cede, pero la pobreza y el desempleo siguen en alza.
Aunque el gobierno de Javier Milei ha logrado cierta desaceleración inflacionaria, los argentinos continúan sintiendo con fuerza el impacto de la crisis. Según una encuesta de Zuban-Córdoba, el 58 % desaprueba su gobierno, mientras que solo el 36 % cree que el país va en la dirección correcta. El contraste entre la narrativa oficial y la realidad social se profundiza.
Las estadísticas del INDEC muestran que la pobreza supera el 52 % y la indigencia el 18 %, niveles alarmantes que no se veían desde principios de siglo. La caída del consumo, el estancamiento salarial y los recortes presupuestarios han deteriorado la calidad de vida, especialmente entre jubilados, trabajadores informales y estudiantes.
El discurso del presidente, centrado en la “libertad económica” y el ajuste fiscal, no logra convencer a una mayoría de la población. Aunque el Fondo Monetario Internacional respalda el programa económico, las encuestas reflejan una creciente desconfianza sobre su viabilidad a largo plazo.
