Sorpresivamente la primera autoridad del país realizó en cambio de las autoridades castrenses.
El presidente Luis Arce encabezó anoche la posesión de los nuevos integrantes del Alto Mando Militar, marcando el inicio de una nueva etapa en la conducción institucional de las Fuerzas Armadas. Durante la ceremonia, el mandatario hizo énfasis en la importancia de preservar la estabilidad del Estado, subrayando que la defensa de la democracia y la defensa de la Constitución Política deben ser prioridades permanentes para los uniformados.
El nuevo comandante de las Fuerzas Armadas, contralmirante Gustavo Primitivo Anibarro Escobar, asumió el mando acompañado por el general de Brigada Sherman Mario Sempertegui Tames, designado como jefe del Estado Mayor. Junto a ellos, el general de Brigada Roberto Pablo Delgadillo Vázquez fue posesionado al frente del Ejército; el general de Brigada Aérea Marco Antonio Choquehuanca Marín recibió el mando de la Fuerza Aérea; y el contralmirante Freddy Pozo Rodríguez fue nombrado responsable de la Armada Boliviana. Con estos nombramientos, el Ejecutivo busca renovar el compromiso institucional con las demandas actuales del país.
Arce recordó que las Fuerzas Armadas han demostrado históricamente su lealtad a la soberanía nacional y al pueblo boliviano, y destacó que esa convicción debe mantenerse firme en momentos en que el país enfrenta diversos desafíos. En su intervención, afirmó que estos valores “no pueden ignorarse”, y expresó absoluta confianza en los nuevos jefes militares. Aseguró que preservar la paz y garantizar la gobernabilidad son principios fundamentales en el actual contexto político.
El mandatario subrayó que Bolivia vive una etapa marcada por dificultades de carácter económico, y mencionó que se aproxima un proceso electoral que exigirá prudencia y madurez institucional. En este sentido, planteó que las Fuerzas Armadas tienen un papel determinante en la construcción de una nueva doctrina militar, ajustada a los retos del siglo XXI. Dijo también que la modernización del aparato castrense permitirá enfrentar amenazas híbridas y fortalecer el sentido de pertenencia nacional.
En su discurso, Arce llamó a exaltar el civismo en todas las unidades militares y a profundizar la formación patriótica de soldados y oficiales. Recalcó que la labor de los nuevos responsables debe enfocarse en promover valores democráticos, evitar cualquier ruptura del orden constitucional y actuar siempre en consonancia con la voluntad soberana expresada en las urnas. “Las Fuerzas Armadas —insistió— deben caminar al lado del pueblo boliviano y actuar en función de su protección y bienestar.”
El presidente destacó que el acuerdo con el nuevo comandante en jefe se basa en la necesidad de impulsar transformaciones que hagan de la institución militar una entidad adaptada a los tiempos modernos. Remarcó que las doctrinas heredadas del pasado deben revisarse con una perspectiva crítica, y señaló que el país necesita una estructura defensiva con capacidad de respuesta ante escenarios complejos. Según Arce, el fortalecimiento del patriotismo debe incorporarse como eje transversal en todas las áreas de formación y mando.
A lo largo de la ceremonia, el mandatario insistió en que el respaldo a la democracia no puede quedar en declaraciones formales. Enfatizó que la confianza de la ciudadanía en las Fuerzas Armadas depende directamente de su firme compromiso con la institucionalidad. Asimismo, expresó que ni él ni el vicepresidente David Choquehuanca llegaron al poder “a través de la fuerza”, y ratificó que su administración concluirá su mandato del mismo modo: respetando las reglas democráticas y el voto del pueblo.


