La autoridad reguladora regional reconoce deficiencias en el combustible distribuido en Trinidad, mientras usuarios reportan daños mecánicos, una concejal denuncia engaños y YPFB sostiene que sus procesos garantizan calidad certificada.
La calidad del combustible que se comercializa en Trinidad quedó oficialmente bajo cuestionamiento luego de que la Dirección Regional de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) en Beni reconociera problemas en la gasolina distribuida en la capital beniana. La admisión generó una reacción inmediata entre transportistas, conductores particulares y autoridades locales, que desde hace semanas advertían fallas mecánicas inusuales en motorizados abastecidos con gasolina especial.
Durante una conferencia de prensa realizada el jueves en Trinidad, el director regional de la ANH, Walter Llanos, confirmó que el carburante comercializado presentaba una composición que generó observaciones técnicas y reclamos ciudadanos. La explicación se centró en la proporción de etanol mezclado con gasolina base, combinación que —según usuarios— habría provocado fallas en motores, pérdida de potencia y daños en sistemas de inyección.
“Las observaciones que hizo la población a este producto han sido tomadas en cuenta por YPFB y ellos nos han pedido que podamos nuevamente aceptar el producto que ellos están mejorando en la proporción del porcentaje de etanol, lo van a disminuir considerablemente, normalmente lo que se estaba vendiendo con la Gasolina Especial Plus era el 88-12, 88% de gasolina base y 12% de etanol, entonces ellos se han comprometido a poder disminuir hasta el 1%, 99% de gasolina base y 1% de etanol, ya se enviaron a técnicos para hacer este cambio, hay una persona que les está representando para ir a certificar que ellos van a disminuir el porcentaje de etanol. en este momento YPFB cuenta en tanque con una cantidad de aproximadamente unos 5 días”, sostuvo.
La declaración implicó un giro en el discurso oficial, ya que hasta días antes predominaban los comunicados técnicos que defendían la confiabilidad del combustible. La admisión de ajustes en la mezcla reforzó la percepción ciudadana de que los problemas reportados no eran casos aislados.
Mientras la ANH reconocía la situación, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) difundía información institucional en la que detallaba sus protocolos de control de calidad. La estatal aseguró que los combustibles líquidos son sometidos a verificaciones en refinerías, durante el transporte y en plantas de almacenaje, con participación de firmas inspectoras y laboratorios acreditados.
La empresa sostuvo que cada lote es sometido a análisis de laboratorio que certifican el cumplimiento de parámetros técnicos definidos por normativa nacional y estándares internacionales como ASTM e ISO. Además, indicó que el etanol anhidro utilizado como aditivo vegetal cuenta con certificaciones emitidas por entidades de normalización y que las refinerías nacionales validan la calidad de la gasolina antes de su despacho.
Sin embargo, estas explicaciones no lograron contener el malestar social en Trinidad. Conductores de motocicletas, taxis y vehículos particulares manifestaron públicamente que, tras cargar gasolina especial, registraron ruidos inusuales en motores, vibraciones, pérdida de fuerza y aumento del consumo. Talleres mecánicos de la ciudad también reportaron una mayor demanda de revisiones vinculadas a sistemas de combustión.
En ese contexto, la concejal municipal Carla Sittyc Becerra difundió un video en redes sociales relatando su experiencia personal al intentar cargar combustible. Su testimonio se viralizó rápidamente y se convirtió en uno de los mensajes más compartidos sobre el tema.
“Mier… que estoy furia, me fui a la estación de servicio de YPFD a cargar gasolina y pregunté antes, ¿qué gasolina es la que están cargando?, la gasolina plus, no dije nada, me salí, me fui a otro surtidor y le pregunto al chico que estaba cargando las motos, ¿qué gasolina están cargando?, la gasolina especial, me respondió, hice mi cola, ya cuando me tocó cargar mi vagoneta le pregunto al tipo, que gasolina me va a poner, es la plus, ¿qué? le dije, no me va a echar gasolina plus a mi vagoneta, ¿que habían cambiado?, no, me dijo, cambiaron de una plus a otra plus, esta no es tan colorada; o sea nos vendieron gato por liebre, que estoy furia”, manifestó.
La autoridad municipal también cuestionó la falta de resultados tras reuniones entre dirigentes cívicos y sectores del transporte, señalando que la situación persistía sin soluciones visibles para la población.
“No solucionaron nada, no hicieron absolutamente nada, seguimos con la gasolina plus y nadie hace nada, donde están las autoridades, donde está la gente para defender, se joden las movilidades, se joden las motos y nadie está diciendo absolutamente nada, es increíble, yo no pienso echarle esa gasolina a mi movilidad, así me quede seca y así tenga que andar a pie, me compro una bicicleta, pero yo no la voy a joder mi movilidad”, agregó.
Las declaraciones reflejan un clima de desconfianza hacia la información técnica difundida por la estatal petrolera. Mientras YPFB describe una cadena logística con controles en cada etapa —desde la carga en cisternas y barcazas hasta el monitoreo en ductos y análisis en plantas de almacenaje—, los usuarios evalúan su experiencia directa como principal referencia de calidad.
La empresa explicó que, antes de descargar combustible en plantas de almacenaje, se toman muestras representativas para ensayos rutinarios y comparación con especificaciones técnicas. También señaló que durante el almacenamiento se aplican pruebas periódicas y que, previo al despacho a estaciones de servicio, se realizan análisis diarios para verificar que el producto cumple requisitos de comercialización.
YPFB Logística y YPFB Transporte, según la versión institucional, emiten certificados de verificación antes del inicio de operaciones, y laboratorios acreditados respaldan los resultados de calidad. A fines de enero, la compañía informó que una muestra de Gasolina Especial Plus fue analizada y cumplió con los parámetros exigidos antes de su distribución.
Pese a esa certificación, la admisión de la ANH Beni sobre la necesidad de reducir drásticamente el porcentaje de etanol marcó un punto de quiebre en la discusión pública. La modificación anunciada implica cambiar una mezcla cercana al 12% de etanol por otra de alrededor del 1%, diferencia que, en términos técnicos, altera de forma significativa las propiedades del combustible.
En Trinidad, el tema pasó de ser un reclamo sectorial a un asunto de interés general. Familias que dependen de motocicletas para trabajar, transportistas urbanos y propietarios de vehículos particulares siguen de cerca la evolución del suministro, atentos a que la nueva proporción prometida llegue efectivamente a los surtidores y se refleje en el desempeño de los motores.
