El Decreto Supremo 5647 amplía el margen para aumentar las tarifas de electricidad y suma al dólar como uno de los factores para justificar nuevos ajustes. Si la divisa sigue subiendo, el impacto terminará llegando al bolsillo de los usuarios.
El bolsillo de los bolivianos vuelve a quedar en la mira. Después de cambiar la política cambiaria y permitir que el dólar oficial suba casi un 40% en pocos días, el Gobierno aprobó el Decreto Supremo 5647, una norma que facilita futuros incrementos en las tarifas de electricidad para los consumidores de todo el país.
La modificación parece pequeña, pero cambia una regla que durante años limitó los aumentos. Antes, las tarifas podían incrementarse hasta un 3% por mes. Ahora el nuevo techo llega al 5% mensual, lo que significa que las facturas podrán aumentar más rápido cuando la Autoridad de Electricidad autorice esos ajustes.
El mismo decreto incorpora peligrosamente el tipo de cambio oficial entre las razones que podrán utilizarse para modificar las tarifas. Es decir, mientras más suba el dólar, mayor será la presión sobre los costos del servicio eléctrico y mayor la posibilidad de que esos costos sean trasladados a los usuarios.
El cambio aparece justo cuando el dólar oficial dejó de costar Bs 6,97 y pasó a Bs 9,73 en la primera jornada del nuevo sistema. Después alcanzó los Bs 9,76. Si esa tendencia continúa durante las próximas semanas o meses, el efecto no quedará solamente en los importadores o en las empresas, sino que también terminará reflejándose en la factura que pagan las familias.
Gran parte del sistema eléctrico utiliza equipos, repuestos, transformadores, medidores y tecnología que se compra en dólares. Cuando la moneda estadounidense sube, esos productos también cuestan más. Con el Decreto Supremo 5647, ese incremento deja de ser un problema exclusivo de las empresas y se convertirá en un argumento para autorizar nuevas alzas tarifarias.
Si bien el decreto mantiene las categorías actuales de consumo. No cambia la forma en que están clasificados los usuarios ni elimina beneficios existentes para determinados sectores. Lo que sí modifica es el margen permitido para aplicar incrementos. En otras palabras, la estructura de la tarifa sigue siendo la misma, pero el monto que paga cada usuario aumentará con mayor rapidez cuando existan mayores costos reconocidos por la autoridad reguladora.
El decreto también crea fondos donde se registrarán los costos que no puedan cobrarse inmediatamente. Eso significa que, aunque un incremento no llegue completo en un solo mes, podrá recuperarse posteriormente mediante nuevos ajustes.
Con este decreto el Gobierno comenzó a trasladar a los ciudadanos parte de las consecuencias del nuevo modelo cambiario. Sostiene que primero permitió el aumento del dólar y, pocos días después, aprobó una norma que reconoce esa misma variable como una de las causas para modificar las tarifas eléctricas.
El Decreto Supremo 5647 deja establecido que las tarifas podrán incrementarse hasta un 5% por mes cuando existan las condiciones previstas en la norma. Si el dólar flexible continúa registrando aumentos diarios y esa tendencia se mantiene en el tiempo, la presión sobre los costos del sistema eléctrico crecerá y las familias podrían ser las que finalmente terminen absorbiendo ese impacto a través de un servicio básico que llega a todos los hogares del país.
DECRETO DEJA ABIERTA LA PUERTA A LA SUBIDA DE LA LUZ

