La modificación del régimen cambiario elimina el valor fijo vigente desde 2011 y genera cuestionamientos políticos, advertencias económicas y preocupación social por sus posibles consecuencias.
El Gobierno determinó dejar atrás el sistema de tipo de cambio fijo que permaneció vigente durante más de una década y autorizó la aplicación de un régimen cambiario flexible, una decisión que modifica la forma en que se establecerá el precio del dólar en Bolivia y que provocó una ola de cuestionamientos desde distintos sectores.
La Resolución Ministerial 245 del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas establece que el valor de la divisa estadounidense dejará de mantenerse mediante una fijación administrativa y pasará a depender del comportamiento de la oferta y la demanda dentro del sistema financiero.
Con la nueva medida, el Banco Central de Bolivia (BCB) tendrá la responsabilidad de ejecutar la transición hacia este mecanismo, mientras el país ingresará al nuevo esquema con un tipo de cambio inicial de Bs 9,73 por dólar, valor publicado por la entidad emisora y vigente desde el lunes 29 de junio.
La decisión representa el abandono del régimen aplicado desde noviembre de 2011, cuando la cotización permanecía estable en Bs 6,86 para la compra y Bs 6,96 para la venta. El cambio llega en un momento marcado por una menor disponibilidad de dólares, dificultades en el ingreso de divisas y una caída de los recursos provenientes de la exportación de hidrocarburos.
Desde el Gobierno se sostiene que el nuevo sistema busca recuperar equilibrio externo, fortalecer la estabilidad económica y permitir que el mercado financiero determine el precio de la moneda extranjera.
Sin embargo, diferentes voces expresaron reparos sobre los efectos que podría generar esta modificación.
El expresidente Evo Morales cuestionó la determinación y afirmó que la medida representa una devaluación encubierta del boliviano. En sus redes sociales señaló que “no estamos frente a una unificación del tipo de cambio. Estamos frente a una nueva devaluación encubierta de un gobierno que renunció a defender la economía del pueblo”.
Morales también advirtió que el cambio podría beneficiar movimientos especulativos y afectar a familias, ahorristas y sectores que dependen de sus ingresos en moneda nacional.
VICEPRESIDENCIA ALERTA SOBRE RIESGOS ECONÓMICOS
La Vicepresidencia del Estado expresó su preocupación por la aplicación del régimen flexible y señaló que un sistema de estas características no necesariamente representa un problema, pero requiere condiciones económicas adecuadas.
El pronunciamiento advierte que Bolivia enfrenta un escenario complicado por la reducción de reservas internacionales, menor disponibilidad de dólares y una elevada dependencia de productos importados.
La institución sostuvo que, sin mayores ingresos de divisas y control del gasto público, el nuevo esquema podría generar presión sobre los precios de alimentos, medicamentos y otros bienes esenciales.
También cuestionó las competencias legales para aplicar la medida y recordó que la administración del régimen cambiario corresponde al Banco Central de Bolivia.
ANALISTAS PREVÉN IMPACTO EN PRECIOS Y PODER DE COMPRA
El analista económico Ramiro Cavero explicó que una de las primeras consecuencias podría sentirse en los productos importados.
“El primer impacto que va a tener en el bolsillo de la gente es que los productos importados van a subir de precio”, afirmó.
Según su explicación, un producto valuado en mil dólares que antes era calculado con un tipo de cambio cercano a Bs 7 para tributos y aranceles ahora tendrá una referencia cercana a Bs 10, elevando costos vinculados a impuestos y operaciones comerciales.
El economista Jaime Dunn señaló que modificar el valor del dólar no resolverá por sí solo los problemas estructurales de la economía boliviana. Consideró que la medida debería estar acompañada por ajustes fiscales, recuperación de reservas y mayor independencia del Banco Central.
“Devaluar no es el problema. El problema es creer que cambiar el precio del dólar arregla una economía desordenada”, manifestó.
Fernando Chuquimia indicó que la resolución marca el fin práctico del tipo de cambio fijo y sostuvo que el nuevo mecanismo puede generar aumentos en productos importados, combustibles, tecnología y alimentos.
“Los productos que se importan, sean repuestos, tecnología, hasta alimentos, ahora van a costar más caros”, afirmó.
También alertó sobre la pérdida del poder adquisitivo y el impacto en comerciantes, gremiales y sectores que trabajan con ingresos diarios.
Martín Moreira señaló que el cambio elimina la diferencia entre el dólar oficial y el paralelo, aunque advirtió que la aplicación será determinante para medir sus resultados.
“Hay que ver cómo se va a aplicar, es importante la segmentación”, expresó.
Moreira consideró que el nuevo sistema puede reducir distorsiones, pero también afirmó que Bolivia llega a esta modificación con reservas limitadas, lo que podría reducir la capacidad del Banco Central para intervenir ante movimientos bruscos del mercado.
La implementación del nuevo régimen cambiario abre una etapa de ajustes para empresas, consumidores y entidades financieras, mientras el país observa el comportamiento del dólar bajo las nuevas reglas establecidas por el Gobierno.
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