LUCAS DIONICIO MACAZAGA OJOPI: DEL CORAZÓN DE MADRID AL RUGIDO AMAZÓNICO EN LA “VERDE”

En su debut absoluto frente a Panamá, Lucas Dionicio Macazaga Ojopi encarnó la espera, la paciencia y la herencia beniana que late en cada desafío con La selección boliviana.

La tarde en que Lucas Dionicio Macazaga Ojopi entró al campo con la camiseta de la selección boliviana contra Panamá fue la consumación de una promesa que comenzó mucho antes de que su nombre resonara en las gradas.

El 17 de agosto de 2006, mientras en Bolivia se celebraba el Día de la Bandera, en Madrid nació un niño que, sin saberlo, un día representaría el crisol de dos identidades. No era un nacimiento más; era el alumbramiento de un espíritu forjado entre la calma castellana y el fuego del Beni.

Con 1,83 metros de estatura, figura serena y mirada profunda, Lucas siempre fue de pocas palabras.

Su recorrido —desde los humildes campos del Chimenea FC hasta los potentes céspedes de las divisiones inferiores del Getafe y luego del Leganés— habla de una constancia que trasciende en el recorrido, todavía en formación del espigado jugador.

Fue en el Sudamericano juvenil de 2025, al que fue llamado por Oscar Villegas, donde su nombre empezó a brillar no solo por su rendimiento, sino por la manera en que entendió el fútbol: como poesía en movimiento, como música en cada sprint y como arte en cada recuperación.

La doble nacionalidad, herencia de sus padres —Javier Macazaga, de Trinidad, y Claudia Ojopi, de Magdalena—, le abrió puertas que muchos solo sueñan. Aunque aún no debutó en el profesionalismo de clubes, sus raíces benianas lo llevaron a vestir la “Verde” con la dignidad de un guerrero que sabe de dónde viene.

Su linaje lleva el fervor del oriente boliviano y el rigor del juego europeo; una fusión rara y preciosa.

Nieto del maestro José María Macazaga —“Bombín”—, cuyo legado educativo aún cala en Beni, y sobrino de la destacada deportista Heidy Macazaga Pinto, Lucas lleva en la sangre historias de entrega y de gloria.

El debut frente a Panamá es el inicio de un sueño, que recorre miles de kilómetros entre España y Bolivia, de jornadas observadas por entrenadores hasta que Oscar Villegas lo convocó primero para la Sub-20 y luego para el absoluto.

Cuando Villegas lo presentó, el corazón del Beni latió con fuerza, porque más que un futbolista, Lucas Dionicio Macazaga Ojopi representa la presencia de la sangre beniana en la selección boliviana, como fueron Jesús Reynaldo, Miguel Ángel Rimba entre otros.

Esta tarde volverá a vestir la camiseta de Bolivia frente a México y estamos seguros que será la consagración para que sea parte del equipo nacional que juegue el repechaje mundialista frente Surinam.

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