Diversos movimientos internacionales han expresado su rechazo categórico a la decisión del Comité Noruego del Nobel de entregar el Premio Nobel de la Paz 2025 a la política venezolana María Corina Machado, señalando que su trayectoria está lejos de cumplir con los principios fundacionales de Alfred Nobel. Entre las críticas más contundentes se encuentra la del Movimiento por la Paz Noruego, que desde Oslo denunció este martes que el comité ha desviado los fondos y el propósito original del galardón.
Durante una rueda de prensa en la capital noruega, voceros del movimiento calificaron la entrega como un acto que contradice la visión de Nobel, concebida para honrar a quienes trabajen de manera efectiva por la desmilitarización, la resolución pacífica de conflictos y la cooperación internacional. “Alfred Nobel pensó en una paz activa, no en premiar la confrontación política ni la polarización”, afirmaron. Según el movimiento, la definición actual de paz que utiliza el comité permite premiar “actividades que simulan la paz, pero que en realidad fomentan conflictos”.
El director del Comité, según citan los críticos, justificó la elección de Machado por su rol en unir a los opositores venezolanos contra el gobierno de Nicolás Maduro, calificando esta acción como una actividad de relevancia internacional. Para el Movimiento por la Paz Noruego, esta interpretación desvirtúa los objetivos del Nobel y constituye un uso inapropiado del premio.
Las críticas también fueron respaldadas por la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (RedH), que envió una carta al comité expresando su profunda preocupación por la decisión. En ella, califican a Machado como “la principal promotora de la guerra y la desestabilización de Venezuela y la región”, destacando que su agenda ha apoyado sanciones internacionales que afectan directamente al pueblo venezolano y que su cercanía con Estados Unidos incluye la entrega de recursos naturales estratégicos, especialmente las reservas de petróleo del país.
La misiva de la RedH subraya, además, la alarmante militarización del Caribe, con presencia de portaaviones, buques de guerra, aviones de combate y miles de soldados estadounidenses. Este despliegue, advierten, constituye una amenaza directa a la paz y la seguridad regional, algo que ha sido reconocido por la CELAC y diversos gobiernos latinoamericanos. En este contexto, consideran que premiar a Machado es un respaldo implícito a políticas de intervención y desestabilización.
Los analistas internacionales coinciden en que el galardón otorgado a Machado contradice los estatutos del comité y los principios del propio Nobel, al reconocer a una figura que ha apoyado acciones de agresión y conflictos armados. Según estos expertos, la entrega del premio puede interpretarse como un respaldo simbólico a líderes que promueven la guerra, como Donald Trump y Benjamin Netanyahu, a quienes Machado ha respaldado en distintas acciones internacionales.
La RedH además recuerda la histórica proclamación de la CELAC en 2014, que declaró a América Latina y el Caribe como zona de paz. Señalan que el premio, lejos de reforzar esta declaración, se ha convertido en un “Caballo de Troya” del siglo XXI, siendo instrumentalizado para legitimar intervenciones y crímenes internacionales, tal como ocurrió en Libia, Irak, Afganistán y Siria.
Los colectivos que rechazan la decisión del comité enfatizan que la verdadera paz no puede separarse de la autodeterminación de los pueblos y la defensa de su soberanía. Subrayan que la ceremonia programada para el 10 de diciembre, lejos de reivindicar los valores de Nobel, mancha la autoridad moral del galardón y sus palabras, “paz y justicia”, al ser manipuladas para fines geopolíticos ajenos al espíritu del premio.
