Destacó que el Gobierno que inicia su gestión busca unir en vez de dividir. Señaló que el país tiene una diversidad cultural, regional y política que debe verse como una fortaleza antes que como un motivo de enfrentamiento.
La jornada de este sábado estuvo marcada por la ceremonia oficial en la que Edmand Lara asumió la Vicepresidencia del país. El acto, realizado ante representantes de distintos sectores sociales y autoridades del Estado, fue acompañado por un mensaje que buscó situar el inicio de una etapa distinta, orientada —según sus palabras— a recuperar la estabilidad económica y la confianza colectiva. Con un tono firme, Lara afirmó que Bolivia atraviesa un momento delicado, pero que “toda crisis puede transformarse si existe decisión y trabajo conjunto”.
Durante su discurso, la nueva autoridad recordó que la población enfrenta dificultades que afectan la vida cotidiana. Habló de la escasez de combustibles, de la dificultad para acceder a dólares, del crecimiento de los precios en productos básicos y del impacto directo que estos factores generan en las familias. A su juicio, estos elementos muestran la necesidad de implementar cambios urgentes y sostenidos en el tiempo. “No se trata solo de administrar lo que ya existe, sino de reconstruir aquello que se ha deteriorado”, expresó, señalando que la prioridad será reactivar los sectores productivos y fortalecer el mercado interno.
Lara también hizo referencia a la situación institucional. Aseguró que una parte central del trabajo gubernamental consistirá en recuperar la credibilidad del Estado, especialmente en las áreas donde los casos de corrupción han debilitado la confianza ciudadana. “Sanar las instituciones no es una consigna, es una tarea que requiere voluntad y transparencia”, afirmó. En ese sentido, insistió en que la justicia debe ser reformada para garantizar procesos imparciales, evitando que las decisiones estén marcadas por intereses particulares o presiones externas.
En la misma línea, destacó que el Gobierno que inicia su gestión busca unir en vez de dividir. Señaló que el país tiene una diversidad cultural, regional y política que debe verse como una fortaleza antes que como un motivo de enfrentamiento. “Mirar hacia adelante no significa olvidar lo que fuimos, sino aprender de lo vivido para construir un destino común”, sostuvo, invitando a los distintos sectores a participar de los espacios de diálogo que se abrirán en los próximos meses.
El vicepresidente remarcó que el propósito de la nueva administración es servir al conjunto de la población, con especial atención a quienes trabajan, producen y sostienen la economía desde distintos oficios. Subrayó que el país “no se rinde” y que la salida a la crisis requiere unidad, esfuerzo compartido y honestidad.
