BOLIVIA PROMUEVE LA PARTICIPACIÓN COMUNITARIA EN LA PREVENCIÓN DE INCENDIOS FORESTALES

May 30, 2025

Experiencias en Roboré y Quitunuquiña muestran el rol clave de los saberes locales frente al fuego

La lucha contra los incendios forestales en América Latina no solo se libra desde despachos gubernamentales o centros de monitoreo satelital. En Bolivia, comunidades indígenas y municipios rurales están demostrando que la participación activa de la población es esencial para prevenir y controlar los focos de calor que cada año arrasan miles de hectáreas de bosque.
Durante la VIII Reunión del Grupo de Expertos en Fuegos Forestales de América Latina y el Caribe, realizada en Santa Cruz, los participantes tuvieron la oportunidad de visitar la comunidad indígena de Quitunuquiña y posteriormente el municipio de Roboré. Ambas experiencias marcaron un hito dentro del evento al visibilizar el protagonismo de las poblaciones locales en el manejo del fuego.
En Quitunuquiña, los comunarios explicaron cómo han incorporado prácticas ancestrales al control de quemas, coordinando con autoridades ambientales para realizar chaqueos controlados y evitar incendios de gran magnitud. “No es que queramos quemar por quemar. La tierra también necesita respirar. Pero hay que saber cuándo, cómo y con qué condiciones hacerlo”, relató uno de los líderes de la comunidad durante la visita.
Esta perspectiva contrasta con la criminalización generalizada de las prácticas tradicionales, y fue recibida con atención por parte de los técnicos internacionales. Representantes de países como Brasil y Perú reconocieron que sus políticas aún no logran integrar el conocimiento indígena a los sistemas de gestión de riesgo, pese a que estas comunidades muchas veces son las más expuestas al fuego.
En Roboré, por su parte, se presentó un modelo de articulación entre gobierno municipal, sociedad civil y organizaciones medioambientales. Allí se han implementado brigadas comunitarias, talleres de capacitación y mecanismos de alerta temprana que permiten actuar con rapidez ante los focos de calor. El resultado ha sido una reducción significativa en la propagación de incendios durante la última temporada seca.
“Lo que vimos en Roboré y Quitunuquiña nos recuerda que el fuego puede ser gestionado desde la base social. No todo debe venir desde arriba. La gente sabe lo que pasa en su territorio y tiene las herramientas para actuar si se le da apoyo y confianza”, destacó uno de los coordinadores técnicos de la reunión.
La inclusión de estas visitas en la agenda del evento no fue casual. Bolivia, como país anfitrión, quiso mostrar que su Estrategia Nacional de Manejo Integral del Fuego no solo se construye desde el nivel central, sino que incorpora experiencias locales como pilares de su implementación.
El ministro de Medio Ambiente y Agua, Álvaro Ruiz, reforzó este mensaje al clausurar el encuentro. “Estamos convencidos de que sin comunidades empoderadas no hay posibilidad de controlar los incendios. Ellas conocen el territorio, sienten las consecuencias y tienen el interés directo de proteger sus fuentes de agua, su biodiversidad y su modo de vida”, afirmó.

La comunidad internacional valoró este enfoque. La Unión Europea, a través de su embajador Jaume Segura, expresó su compromiso de seguir apoyando iniciativas que fortalezcan la resiliencia de los pueblos frente al cambio climático. “No hay fronteras cuando hablamos del fuego. Pero sí hay soluciones cuando trabajamos juntos, desde lo local hasta lo global”, remarcó.