SEGUNDA VUELTA HISTÓRICA PROFUNDIZA CAMBIO POLÍTICO EN BOLIVIA

Ago 17, 2025

Por primera vez desde el retorno a la democracia, Bolivia definirá a su presidente en una segunda vuelta que evidencia el reordenamiento del tablero político y la crisis de liderazgo en la izquierda.

Por primera vez en toda la historia democrática contemporánea del país, Bolivia deberá acudir a una segunda vuelta electoral para definir quién asumirá la presidencia del Estado Plurinacional. Lejos de los escenarios de victorias contundentes que caracterizaron los procesos electorales desde 2005, la jornada de votación de este domingo dejó un panorama abierto y cargado de tensiones que marca un cambio profundo en la cultura política boliviana.

Los resultados oficiales preliminares confirmaron que el candidato de la alianza de centro derecha, Rodrigo Paz, alcanzó el 32 % de los votos, seguido por el exmandatario Jorge “Tuto” Quiroga, representante de la derecha radical de corte libertario, con el 27 %. Como ninguno de los dos aspirantes logró el mínimo requerido (40 % de los votos con una ventaja de diez puntos sobre el segundo), será necesario ir a una segunda vuelta, que se celebrará el próximo 9 de octubre. A partir de esa fecha, el país conocerá finalmente al nuevo presidente.

La noche del domingo estuvo marcada por expresiones de sorpresa y desconcierto, tanto de analistas como de ciudadanos. Históricamente, los partidos de tendencia progresista habían acumulado una base electoral fuerte y extendida por todo el territorio. Sin embargo, esta elección presentó un giro inesperado y mostró un reacomodo de fuerzas que relegó a la izquierda a los márgenes del escenario electoral principal.

Uno de los hechos más comentados ha sido la nueva derrota de Samuel Doria Medina, quien, tras postularse por sexta vez a la presidencia, obtuvo un resultado marginal y anunció que está dispuesto a apoyar a Rodrigo Paz en el balotaje. De manera sorprendente, fue precisamente Doria Medina el primero en reconocer la victoria parcial de Paz, destacando la importancia de frenar el avance del discurso ultraliberal representado por Quiroga. Varios analistas han interpretado este gesto como un intento de influir activamente en la construcción de una gran alianza, algo que, hasta hace unos meses, parecía impensable.

Mientras tanto, el bloque progresista llegó a este proceso completamente fragmentado. La histórica fuerza del Movimiento al Socialismo (MAS) se vio profundamente debilitada por las divisiones internas, el desgaste de la gestión de Luis Arce y las disputas públicas entre Evo Morales, Andrónico Rodríguez y Eduardo del Castillo. Esta dinámica terminó restando votos y restando presencia territorial en varios departamentos.

El llamado realizado por Evo Morales para votar nulo tuvo un impacto decisivo en el resultado final. Con una cifra que roza el 20 %, el voto nulo se ha convertido en la tercera “fuerza” de la elección, especialmente en zonas rurales donde el liderazgo de Morales aún tiene capacidad de influencia. La decisión, sin embargo, también generó un efecto adverso: debilitó la representación parlamentaria de la izquierda y abrió la puerta para que Rodrigo Paz y Jorge Quiroga se posicionaran como las únicas opciones posibles para el balotaje.

Andrónico Rodríguez, que aparecía como la figura llamada a relanzar el bloque progresista, obtuvo apenas el 8 % de los votos, lo que evidencia la dificultad para articular una propuesta renovada, más allá de su presencia en los medios. Por su parte, Eduardo del Castillo, que fue candidato tras la renuncia de Luis Arce a una nueva postulación, terminó captando poco más del 3 % de la preferencia electoral, en buena medida debido al cuestionamiento permanente que arrastra por sus acciones durante la gestión gubernamental. La combinación de estos factores explica la caída histórica de la izquierda y su pérdida de peso en la Asamblea Legislativa Plurinacional, algo que no había ocurrido en los últimos veinte años.

En el nuevo escenario, Rodrigo Paz aparece como el favorito para el balotaje, no solo por haber alcanzado el primer lugar, sino también porque ya cuenta con el respaldo explícito de diversas figuras del ámbito empresarial y político tradicional. Su discurso moderado, centrado en la estabilidad económica y la necesidad de reconstruir la institucionalidad del país, ha logrado captar el apoyo de sectores urbanos que buscan una alternativa a la polarización ideológica.

Jorge “Tuto” Quiroga, en cambio, representa una opción de derecha radical que apuesta por un programa liberal agresivo, con énfasis en la reducción del gasto público y la apertura total al mercado. Su crecimiento electoral ha sido impulsado por el desencanto de una parte del electorado que considera agotado el modelo de Estado fuerte implementado durante los gobiernos del MAS. Sin embargo, la percepción de que sus propuestas podrían generar una ruptura con las conquistas sociales de las últimas décadas ha despertado preocupación en varios sectores populares.

La campaña rumbo a la segunda vuelta se presenta tensa y decisiva. Los dos candidatos deberán conquistar a aquellos ciudadanos que optaron por el voto nulo o por las candidaturas de izquierda. En ese terreno, los próximos días serán clave para identificar qué alianzas serán posibles y qué discursos prevalecerán en los actos proselitistas. De igual manera, será fundamental observar qué camino toma Evo Morales, pues cualquier mensaje que emita podría influir significativamente en el voto rural, que sigue siendo determinante en varias regiones del país.