ROLANDO VARGAS, ALCALDE DE SAN ANDRÉS, APUESTA POR PRODUCCIÓN, SALUD Y NUEVAS INVERSIONES

Ago 23, 2026

El alcalde sanandreseño cuenta cómo entiende la gestión pública, recorre comunidades, enfrenta limitaciones económicas y busca abrir oportunidades productivas sin dejar atrás las tradiciones locales.

Rolando Alberto Vargas Añez habla de San Andrés como quien describe un lugar que conoce desde antes de ocupar un cargo público. Economista y abogado de profesión, nació en este territorio, al que también pertenecen sus padres, y recuerda que su vínculo con la zona comenzó mucho antes de pensar en una alcaldía.
Su llegada al poder municipal, cuenta, fue el resultado de conversaciones familiares, del trabajo político que había desarrollado y de una decisión que tomó después de observar durante años las necesidades de la población. No se presenta como un político por vocación. De hecho, durante la entrevista en MARCO SIN FILTRO, admite que la política nunca fue su actividad preferida.
Lo que encontró en las comunidades terminó pesando más.
“Lo que me motiva a mí es ver esas falencias en diferentes áreas”, explica al recordar los problemas que identificó principalmente en educación y salud.
UNA INFANCIA QUE TODAVÍA ESTÁ PRESENTE
Vargas estudió hasta segundo básico en San Andrés y recuerda una época en la que las escuelas eran construcciones sencillas, algunas hechas de barro. A pesar de las limitaciones materiales, sostiene que existían profesores y condiciones que permitían mantener a los estudiantes en las aulas.
Ahora observa otra realidad: unidades educativas con menos alumnos y una preocupación que relaciona con la falta de atención acumulada durante los años.
La salud ocupa otro espacio importante en su relato. Habla de habitantes que deben trasladarse de una comunidad a otra para conseguir atención médica y de las dificultades que representa vivir lejos de los centros donde existen determinados servicios.
Por eso destaca como uno de los primeros avances de su administración la incorporación de un equipo de rayos X y un ecógrafo en la capital sanandreseña.
Hasta hace poco, explica, quienes necesitaban esos estudios tenían que salir del municipio.
GOBERNAR UN TERRITORIO DISPERSO
La geografía explica buena parte de las dificultades de la administración municipal. San Andrés está organizado en cinco distritos y, según el relato del alcalde, el número de comunidades aumentó considerablemente con la creación de nuevos asentamientos.
Vargas estima que existen cerca de 200 comunidades, aunque reconoce que en algunos sectores todavía se trabaja en la regularización y en la definición exacta de los asentamientos.
Los distritos 4 y 5 concentran buena parte de ese crecimiento territorial. Hay comunidades antiguas, asentamientos interculturales y nuevos espacios productivos que ocupan superficies mucho mayores que las poblaciones tradicionales.
El contraste es uno de los aspectos que más llama su atención: algunas comunidades antiguas tienen poca superficie y mayor concentración de habitantes, mientras determinados asentamientos nuevos abarcan miles de hectáreas con pocos integrantes.
Esa dispersión convierte cualquier servicio municipal en una tarea de largas distancias.
“Si vos le explicas, la gente entiende”, dice Vargas cuando habla de su relación con los comunarios. Para él, administrar recursos escasos exige explicar qué puede hacerse y qué no.
DEL GANADO AL ARROZ Y LA SOYA
La imagen productiva de San Andrés también cambió. El alcalde recuerda que la ganadería fue durante décadas la principal actividad económica y que la agricultura tenía una presencia mucho menor.
Hoy observa una combinación de ambas.
El arroz y la soya aparecen como los principales cultivos comerciales, mientras que en menor escala permanecen productos como la yuca, el plátano, los cítricos, el tamarindo y el achachairú.
Vargas considera que el crecimiento agrícola estuvo acompañado por periodos de buenos precios, pero sostiene que actualmente los productores enfrentan dificultades debido al costo de los insumos y la disponibilidad de combustible.
También reivindica productos tradicionales como la leche y el queso elaborados artesanalmente. Recuerda el sabor de los productos que consumía durante su infancia y considera que todavía existen personas que conservan esas prácticas.
Ahora pretende sumar nuevas alternativas. Menciona gestiones para potenciar el cacao y recuperar cultivos que, según su relato, antes tenían mayor presencia.
PUENTE SAN PABLO MIRA HACIA LA INDUSTRIA
Si existe un punto donde Vargas concentra buena parte de sus expectativas económicas, es Puente San Pablo.
El alcalde identifica allí el principal espacio urbano y comercial del municipio y habla de un proyecto para desarrollar un parque agroindustrial sobre 84 hectáreas.
Según explicó durante la entrevista, existen conversaciones con seis empresas interesadas en instalarse en ese espacio. Para avanzar, su administración trabaja en aspectos como la ampliación del área urbana, los accesos y la provisión de energía trifásica.
La intención es convertir una zona que ya concentra actividad comercial y productiva en un espacio capaz de atraer nuevas inversiones.
Vargas habla de facilidades para quienes decidan instalarse y de la posibilidad de otorgar periodos de gracia para incentivar la llegada de empresas.
También menciona infraestructura productiva ubicada en Santa Rosa, sobre terrenos municipales, que pretende recuperar para que pueda generar beneficios para los productores.
RECURSOS PARA UN TERRITORIO GRANDE
La población es otro de los temas que preocupa al alcalde. Vargas cuestiona los resultados del Censo 2024 y sostiene que las cifras oficiales no reflejan, desde su perspectiva, la realidad que observa en las comunidades.
Menciona alrededor de 7.200 votantes y contrapone ese dato con una población censada cercana a los 15.000 habitantes. A partir de esa diferencia sostiene que el municipio necesita que la distribución de recursos considere también su extensión territorial y no únicamente la cantidad de habitantes.
Por eso mira con cautela la propuesta del 50-50. Dice que un reparto basado exclusivamente en población podría perjudicar a San Andrés.
“No estoy seguro con ese 50-50”, reconoce, aunque considera que una mayor autonomía en la administración de recursos podría beneficiar a los gobiernos municipales si se diseña tomando en cuenta sus diferencias.
UN RÍO QUE TODAVÍA ESPERA VISITANTES
El turismo, admite Vargas, todavía tiene mucho camino por recorrer.
Su principal apuesta está en el río San Pablo y en las comunidades asentadas alrededor de sus riberas. Considera que ese espacio podría convertirse en un atractivo turístico si se desarrolla una planificación que permita aprovecharlo sin perder su relación con las comunidades.
También está la celebración de San Andrés, que combina tradición patronal y actividad cívica. La fiesta de la capital se realiza el 30 de noviembre y tiene una duración de tres días.
Vargas aprovecha la conversación para invitar a visitantes y remarcar que la capital se encuentra a unos 36 kilómetros de Trinidad.
Habla de un territorio con distintas alturas, ríos, áreas productivas y comunidades de diferentes procedencias. También reconoce la llegada de personas de otros departamentos que encontraron allí una oportunidad para cultivar o invertir.
“Si esa persona viene a contribuir lo bueno, ¿por qué no le va a dar las oportunidades?”, plantea.
Y vuelve a una idea que repite durante la entrevista: no quiere gobernar únicamente desde un escritorio. Su apuesta, dice, es recorrer las comunidades, atender sus necesidades y repartir los recursos disponibles como se reparte una casa donde hay muchos hijos.
“Si decidiste servir a tu pueblo y trabajar, tiene que ser hasta los domingos”, sostiene al finalizar la entrevista.