La dirigencia obrera beniana cuestiona el giro político de Alexis Rodríguez, acusado de abandonar las demandas sindicales para respaldar al Gobierno y aislarse de la línea histórica de la COB.
La ruptura entre la Central Obrera Departamental del Beni y la Central Obrera Boliviana volvió a exponer los intereses particulares de algunos dirigentes dentro del movimiento sindical del país.
El principal foco de las críticas recayó sobre Alexis Rodríguez, dirigente de la COD beniana desde hace más de cinco años, señalado por distintos sectores obreros como un operador cercano a los gobiernos de turno y alejado de las decisiones de sus bases.
Rodríguez confirmó este lunes que la organización sindical del Beni no acompañará el pedido de renuncia del presidente Rodrigo Paz impulsado por la COB. Además, rechazó las movilizaciones y bloqueos instalados en distintas regiones del país, argumentando que las protestas afectan a los trabajadores informales y cuentapropistas del departamento, olvidándose de las luchas por un aumento salarial de los trabajadores.
“La Central Obrera Departamental del Beni rechazamos rotundamente el tema de los bloqueos”, declaró Rodríguez en conferencia de prensa, sosteniendo que las medidas perjudican a familias que viven del ingreso diario. El dirigente insistió en que la prioridad debe ser “respetar la democracia” y los resultados electorales.
Sin embargo, dentro del sindicalismo nacional las declaraciones fueron interpretadas como una nueva señal de acercamiento al poder político. Sectores vinculados a organizaciones obreras cuestionaron que la COD beniana haya decidido apartarse de la línea definida por la COB en uno de los momentos de mayor tensión social y económica del país.
Dirigentes sindicales recordaron que Rodríguez mantuvo una relación cercana con el anterior gobierno de Luis Arce y que durante ese periodo evitó confrontar con las autoridades nacionales incluso en medio de reclamos por la crisis económica, el deterioro salarial y el desabastecimiento de combustibles. Ahora, con el nuevo escenario político, consideran que volvió a alinearse con el Ejecutivo de turno.
Las críticas también alcanzaron a su cercanía con el exejecutivo de la COB, Juan Carlos Huarachi, identificado por sectores obreros como parte de una estructura sindical ligada al oficialismo durante los últimos años (Evo, Añez y Arce).
Dentro del movimiento sindical existe malestar porque consideran que varios dirigentes departamentales terminaron subordinando las decisiones sindicales a acuerdos políticos alejados de las bases trabajadoras.
En el Beni, además, transportistas y sectores laborales cuestionaron el silencio de Rodríguez frente a la escasez de combustibles y la llegada de gasolina de baja calidad denunciada en la región. Según los reclamos, la dirigencia departamental evitó respaldar las protestas del transporte pesado y otros sectores afectados por la crisis energética.
“La COB tiene una posición histórica de defensa de los trabajadores y no de los gobiernos”, manifestó un representante sindical que cuestionó la postura asumida por la COD beniana.
Las observaciones apuntan a que Rodríguez priorizó el discurso institucional y la defensa del Gobierno antes que las demandas de los asalariados y sectores movilizados.
La distancia entre la COB y la COD del Beni no es reciente. Desde hace varios meses ya existían diferencias internas por la conducción sindical y la posición política asumida por Rodríguez que obedecía órdenes de Huarachi. El conflicto terminó profundizándose tras el anuncio oficial de que el ente departamental no participará de las medidas impulsadas por la matriz obrera nacional.
Para organizaciones sindicales críticas, la decisión confirma que parte de la vieja estructura sindical ligada al poder político continúa operando dentro de algunas dirigencias departamentales. En el caso del Beni, las acusaciones apuntan a que Alexis Rodríguez dejó de representar las demandas obreras para convertirse en un interlocutor funcional a los gobiernos de turno.
