Venezuela redobla esfuerzos por la reunificación familiar y la defensa de los derechos humanos de sus migrantes en el exterior
Con datos de Telesurtv.net
Un vuelo del Plan Vuelta a la Patria, impulsado por el Gobierno Bolivariano, aterrizó con 251 venezolanos repatriados desde Estados Unidos, entre ellos siete niños que fueron separados de sus familias por autoridades migratorias norteamericanas. El recibimiento no solo fue oficial, sino profundamente emotivo: se reencontraron madres con hijos, abuelos con nietos, hermanos con hermanos, luego de meses de angustia y dolor por una política migratoria que ha sido severamente cuestionada por organismos de derechos humanos.
Desde el aeropuerto, el ministro del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, informó que los menores habían sido “rescatados del secuestro al que los sometieron funcionarios estadounidenses”. Enfatizó que este es un paso más en el esfuerzo continuo por repatriar a cada niño venezolano separado de su entorno familiar.
La historia de Maikelys Espinoza, una bebé de apenas meses de nacida, marcó un punto de inflexión. Separada forzosamente de su madre, Yorelis Bernal, el 14 de mayo de 2024, su caso fue visibilizado nacional e internacionalmente. Su padre, Maikel Espinoza, fue trasladado sin juicio a un centro de detención en El Salvador. La respuesta del Gobierno venezolano fue inmediata y contundente: movilizaciones, actos públicos, campañas internacionales y una serie de acciones diplomáticas exigieron la liberación de la niña. Finalmente, el 14 de mayo, Estados Unidos permitió el reencuentro de la menor con su madre, tras una ola de presión global.
El programa Vuelta a la Patria, creado en 2018 por el presidente Nicolás Maduro, ha permitido el retorno de más de 8.000 venezolanos provenientes de diversas partes del mundo. Pero en esta ocasión, la dimensión humanitaria de la operación ha conmovido al país, que vivió el arribo como un acto de justicia y restitución de derechos.
La primera combatiente, Cilia Flores, aseguró que todos los niños que fueron separados de sus familias “volverán a su hogar”. Recordó que esta lucha forma parte del compromiso irrestricto del Estado venezolano con la defensa de su pueblo, sobre todo de los más vulnerables: los niños.
No obstante, la batalla no ha terminado. El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, confirmó que se mantienen “comunicaciones diarias con autoridades de EE.UU.” para lograr la liberación de otros 31 menores retenidos en centros migratorios. También se demandó la liberación de 252 adultos venezolanos detenidos en El Salvador bajo órdenes del expresidente Donald Trump.
Frente a la pasividad de organismos multilaterales como la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk fue declarado persona non grata por la Asamblea Nacional, decisión que abarcó a todo su personal en Venezuela. El Parlamento también dedicó el 5 de julio, Día de la Independencia, a las madres y abuelas de los menores secuestrados, subrayando la dimensión simbólica y política de la causa.
A la par de estas gestiones, el Gobierno venezolano ha intensificado la denuncia contra redes de trata de personas organizadas por sectores de la ultraderecha venezolana, que han lucrado con la desesperación migrante, en complicidad —según las autoridades— con funcionarios estadounidenses.
El presidente Nicolás Maduro ha remitido una carta oficial a la representación del papa León XIV en Venezuela solicitando su mediación en favor de los niños venezolanos separados de sus familias. Esta misiva busca sumar respaldo espiritual y diplomático a una causa que va más allá de ideologías: la protección de la infancia.
