Dirigentes del transporte paceño abandonaron reunión por ausencia de ministros, denunciaron llegada de combustible defectuoso y anunciaron medidas de presión ante incumplimientos y falta de respuestas efectivas oficiales.
La molestia del transporte sindicalizado de La Paz volvió a escalar tras la fallida reunión con el Gobierno, convocada para revisar compromisos sobre la calidad de los combustibles y la compensación por daños mecánicos. El encuentro no llegó a instalarse plenamente. Los dirigentes se retiraron al constatar que no asistieron ministros y que en su lugar acudieron funcionarios de menor rango.
El ejecutivo de la Federación Departamental de Choferes Primero de Mayo, Edson Valdez, expresó su rechazo a lo ocurrido y dejó claro que no aceptarán interlocutores sin capacidad de decisión. La dirigencia sostiene que los acuerdos previos no han sido cumplidos y que la situación de la gasolina sigue afectando el funcionamiento de los vehículos del servicio público.
A esa tensión se sumó una nueva denuncia. Según información manejada por el sector, al menos 20 cisternas con combustible de baja calidad estarían en camino desde Cochabamba con destino a La Paz. La versión encendió las alertas internas y derivó en una reacción inmediata.
Los choferes se declararon en estado de emergencia y resolvieron instalar una vigilia en la planta de Senkata, operada por YPFB, con el objetivo de impedir la descarga del carburante observado. La medida busca frenar lo que consideran una continuidad en la distribución de gasolina que no cumple condiciones adecuadas.
La dirigencia también confirmó la convocatoria a un ampliado en el que se definirán nuevas acciones, entre ellas una movilización prevista para la próxima semana. El malestar se extiende más allá del sector, con advertencias sobre el impacto que esta situación tendría en usuarios y en el parque automotor paceño.
