Una declaración del vicepresidente Edmand Lara, difundida en redes sociales, destapó una crisis interna a solo días del nuevo gobierno, con acusaciones de inconstitucionalidad, tensiones partidarias y advertencias de movilizaciones.
A menos de dos semanas de haber asumido oficialmente el mando, el Gobierno enfrenta su primera gran fractura política. La relación entre el presidente Rodrigo Paz Pereira y el vicepresidente Edmand Lara —ya debilitada por tensiones previas— se quebró públicamente tras un mensaje difundido por Lara en TikTok, su plataforma preferida para comunicarse con la ciudadanía. Desde Brasil, donde participa en una cumbre climática, lanzó duras acusaciones que han generado un terremoto político.
El punto de quiebre ocurrió después de que el Ejecutivo anunciara la creación del Viceministerio de Coordinación Legislativa, designando a Wilson Santamaría al frente de esa cartera. Para el vicepresidente, esta nueva instancia invade competencias que, según la Constitución, corresponden exclusivamente a la Vicepresidencia del Estado. Lara asegura que la medida no solo es “inconstitucional”, sino también un intento por desplazarlo del eje político del gobierno.
“El Presidente está siendo mal asesorado y está cometiendo un error grave”, señaló en su video. Sostuvo que la nueva estructura gubernamental pretende neutralizar su participación en la coordinación entre el Órgano Ejecutivo y el Legislativo, una de sus funciones centrales. “Quieren anularme, dejarme de lado, pero hay responsabilidades que no pueden transferirse a ningún viceministro”, remarcó.
El reclamo fue aún más lejos cuando Lara sugirió que detrás de estas decisiones estaría la influencia del empresario y líder político Samuel Doria Medina. Según el Vicepresidente, el ex candidato presidencial —quien no logró pasar a segunda vuelta, pero cuya alianza es parte del oficialismo— estaría posicionando figuras de su entorno en puestos estratégicos del gabinete. Mencionó directamente a Santamaría, así como a otros tres ministros vinculados al último proyecto político de Doria Medina.
“No entreguemos el poder a quienes no ganaron la elección”, advirtió Lara, acusando al empresario de “controlar al Gobierno desde dentro”. Las alusiones directas marcaron un tono de confrontación que hasta ahora no se había visto tan abiertamente entre ambas autoridades.
La situación se agravó, además, porque el mensaje se publicó pocas horas después de que el Ministerio de Gobierno informara que Freddy Alejandro Vidovic Falch —quien había sido recomendado por Lara para el Ministerio de Justicia— tiene una sentencia ejecutoriada que le impide ocupar un cargo público. Ese dato, revelado al mismo tiempo que el anuncio del nuevo Viceministerio, alimentó las interpretaciones de una disputa por espacios de poder.
Lara también recordó a Paz las promesas realizadas en campaña y subrayó que él contribuyó significativamente a la victoria electoral. “Yo aporté con votos, la gente creyó en mí”, expresó, pidiendo al Presidente que no repita los errores del pasado rodeándose de operadores que —en su criterio— perjudicaron a gobiernos anteriores, entre ellos la gestión de Jeanine Áñez.
El mensaje tuvo repercusiones inmediatas en la arena política. Bases y simpatizantes del Vicepresidente anunciaron movilizaciones para este viernes en rechazo a la creación del Viceministerio de Coordinación Legislativa. Lara pidió calma y señaló que cualquier decisión será tomada tras su regreso al país, en coordinación con dirigentes y legisladores de su fuerza política.
Mientras tanto, fuentes cercanas a la Vicepresidencia confirmaron que el equipo jurídico ya analiza posibles acciones respecto a la legalidad de la nueva estructura estatal. Entre las alternativas se mencionan recursos administrativos y consultas ante instancias constitucionales.
Con este episodio, la división entre Paz y Lara se vuelve inocultable. La oposición observa la crisis con atención y el oficialismo intenta contener las tensiones internas, pero el impacto ya está en marcha. La fractura, expuesta ante millones mediante redes sociales, abre un complejo escenario político a pocos días del inicio de gestión, desafiando la estabilidad del nuevo gobierno incluso antes de que pueda consolidar su agenda.
