Buque ruso arriba tras tres meses sin suministro energético en la isla, en medio de crisis eléctrica severa, con autorización excepcional de Estados Unidos y respaldo político de Moscú.
El petrolero ruso Anatoli Kolodkin ya se encuentra en aguas cubanas y aguarda operaciones para descargar unas 100.000 toneladas de crudo en la terminal de Matanzas, según reportes oficiales y datos de seguimiento marítimo.
La embarcación, vinculada a la naviera estatal Sovcomflot, partió desde el puerto de Primorsk a inicios de marzo con un cargamento estimado en más de 700.000 barriles de petróleo. Su arribo marca el primer envío de combustible hacia Cuba en aproximadamente tres meses, periodo en el que la isla no recibió suministros externos regulares.
El traslado se realizó bajo bandera rusa y sin escolta militar en el tramo final. Durante su paso por el canal de la Mancha sí contó con acompañamiento naval, que luego se retiró antes de su ingreso al Atlántico, de acuerdo con registros internacionales.
La llegada ocurre en un contexto de crisis energética sostenida en Cuba, caracterizada por apagones prolongados y restricciones en el consumo de combustible. La interrupción de envíos desde países como Venezuela y México profundizó la escasez desde enero, afectando servicios básicos y la generación eléctrica.
Desde Washington, el presidente Donald Trump confirmó que no se opondrá al ingreso del cargamento. “No nos importa dejar que alguien reciba un cargamento porque lo necesita. Tienen que sobrevivir”, declaró ante la prensa, según reportes internacionales.
En paralelo, autoridades rusas ratificaron su respaldo político a La Habana. El canciller Serguéi Lavrov expresó preocupación por la situación en la isla y aseguró que Moscú mantendrá una “solidaridad inquebrantable”. En la misma línea, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó: “Estamos en diálogo permanente con la dirección de Cuba y estamos debatiendo cómo ayudar en esta situación tan difícil”.
El impacto del cargamento será limitado en el tiempo. Estimaciones técnicas señalan que el volumen transportado podría cubrir entre una y dos semanas de demanda energética, dependiendo de la capacidad de refinación y distribución interna.
