La incautación de 200 kilos de oro en Viru Viru abrió una investigación que ahora apunta a establecer responsabilidades sobre una operación que difícilmente pudo ejecutarse sin apoyo.
La incautación de 200 kilogramos de oro valuados en aproximadamente 25 millones de dólares en el aeropuerto internacional de Viru Viru abrió una investigación que trasciende la aprehensión de una sola persona. Las primeras actuaciones policiales revelan presuntas irregularidades en la documentación presentada para autorizar el embarque del cargamento y dejan abiertas interrogantes sobre la posible participación de una estructura organizada detrás del intento de sacar el mineral hacia Brasil.
De acuerdo con la información preliminar, el procedimiento se produjo cerca de las 00:30 de este miércoles, cuando personal de NAABOL solicitó la presencia de efectivos policiales en el área de Rayos X del aeropuerto. En ese punto fueron identificadas cuatro maletas, similares a cajas de herramientas y debidamente precintadas, que contenían el metal.
Según el reporte policial, la carga estaba bajo responsabilidad de Adrián Lema Roca, quien fue encontrado en posesión del cargamento. Junto a él se encontraban Lucas Manuel Muñoz, identificado como funcionario de la Aduana; un técnico en procesamiento del contrabando, y Luis Enrique Rivero Sotelo, gerente comercial del vuelo chárter programado con destino a São Paulo, Brasil.
Durante la verificación de la documentación presentada para respaldar el traslado del oro surgieron las primeras observaciones. Los antecedentes señalan que los involucrados exhibieron documentación atribuida a la Aduana Nacional. Sin embargo, al revisar la información con el Servicio Nacional de Registro y Control de la Comercialización de Minerales y Metales (Senarecom), se estableció que el código QR incorporado en uno de los documentos era falso.
Ese hallazgo dio un giro a la investigación, ya que también se busca establecer cómo una documentación presuntamente adulterada habría superado los controles previos sin ser observada. La verificación del código permitió detener el proceso de embarque antes de que el vuelo abandonara territorio boliviano.
Tras confirmarse las inconsistencias, la Policía procedió a la aprehensión de Lema Roca, mientras el cargamento quedó bajo custodia de las autoridades para las pericias correspondientes. Hasta el momento no se emitió un informe oficial que detalle la situación jurídica del resto de las personas que se encontraban en el lugar ni el alcance de las investigaciones.
La magnitud del cargamento también orienta la investigación hacia otros posibles responsables. Doscientos kilogramos de oro representan una operación de alto valor económico que requiere una cadena logística para su acopio, transporte, almacenamiento, documentación y envío internacional. Esa dimensión lleva a las autoridades a establecer quién era el propietario del mineral, quién financió la operación, de dónde provenía el oro y quién figuraba como destinatario final en Brasil.
Otro aspecto que deberá ser esclarecido es la actuación de los organismos encargados del control. La investigación deberá determinar si existieron fallas administrativas, omisiones o responsabilidades de funcionarios que permitieron que una documentación posteriormente identificada como falsa avanzara dentro del proceso previo al embarque.
Mientras continúan las diligencias, el caso se perfila como una de las mayores incautaciones de oro registradas en un aeropuerto boliviano y concentra la atención sobre la ruta utilizada para intentar sacar el mineral del país, así como sobre la identificación de todos los participantes que habrían intervenido en la operación.
ORO POR $US 25 MILLONES DESTAPA PRESUNTA RED DE CONTRABANDO

