OLA DE “RENUNCIAS” FEMENINAS SACUDE AL GOBIERNO DE PAZ

Mar 18, 2026

Tres salidas en poco más de cuatro meses exponen tensiones políticas, denuncias, presiones regionales y errores comunicacionales dentro del entorno gubernamental, marcando un inicio de gestión atravesado por conflictos de alto impacto institucional.


A cuatro meses y siete días de iniciado el gobierno de Rodrigo Paz, tres mujeres en cargos estratégicos dejaron sus funciones en medio de situaciones distintas, pero igualmente sensibles, configurando un escenario que revela fisuras internas, presión política y cuestionamientos a la gestión pública.
La primera dimisión se produjo el 11 de febrero, cuando Margot Ayala dejó la dirección de la Agencia Nacional de Hidrocarburos tras una crisis por la distribución de gasolina de baja calidad. El conflicto escaló rápidamente con denuncias del transporte público por daños mecánicos, protestas en las calles y exigencias directas de renuncia. En una intervención pública cargada de tensión, Ayala afirmó: “Hoy he decidido renunciar a mi cargo… con la tranquilidad de haber cumplido con mi deber hasta donde me fue posible”. También denunció la existencia de una estructura irregular dentro del sector, señalando que su salida buscaba proteger su integridad personal y profesional.
Semanas después, la viceministra de Autonomías, Andrea Barrientos, presentó su renuncia tras una fuerte presión política desde Santa Cruz. Sus declaraciones sobre el modelo de distribución de recursos y los tiempos del proceso autonómico generaron rechazo inmediato de líderes regionales y actores políticos influyentes. El gobernador cruceño, junto a figuras como Branko Marinkovic y representantes cívicos, cuestionaron duramente su posición. Barrientos optó por dar un paso al costado argumentando en su carta que su decisión respondía al objetivo de no afectar la gestión. En paralelo, dejó un mensaje público que reflejó el tono del conflicto: “Cuando una mujer alza la voz… llegan los intentos de silenciarnos”.
El tercer caso se concretó el 17 de marzo con la salida de Carla Faval, vocera presidencial. Su renuncia se produjo tras un episodio de alto impacto mediático: el anuncio de una supuesta reanudación de relaciones diplomáticas con Chile a nivel de embajadores, información que posteriormente fue desmentida. En su comunicado, Faval expresó: “Ha sido un honor servir a la patria desde este espacio”, atribuyendo su decisión a la intención de continuar aportando desde otros ámbitos.
Las tres renuncias no ocurrieron en aislamiento. Las reacciones incluyeron respaldos, críticas y llamados a explicaciones. El exviceministro Carlos Hugo Molina advirtió sobre la falta de tolerancia al disenso: “No se han escuchado los argumentos. Se impuso el titular”. Por su parte, el economista Gonzalo Chávez remarcó que la construcción de una estructura autonómica requiere debate real y pluralidad de ideas, más allá de consignas políticas.
A esto se sumaron observaciones desde sectores cívicos, que demandaron claridad institucional sobre las causas reales de las salidas, especialmente en el caso de la vocería presidencial. Desde Santa Cruz se planteó la necesidad de una explicación oficial que precise si existieron errores individuales o diferencias internas dentro del Ejecutivo.
El patrón que emerge combina crisis de gestión, disputas políticas regionales y fallas en la comunicación gubernamental. Las tres exautoridades coincidieron en destacar su compromiso con el país al momento de dejar sus cargos, mientras que sus salidas dejaron abiertos cuestionamientos sobre la estabilidad del equipo de gobierno en una etapa temprana de administración.