Miles de mujeres y disidencias colmaron Corrientes en un Encuentro Plurinacional histórico, levantando banderas, denuncias y resistencia frente al gobierno de Milei, reafirmando derechos y la lucha feminista federal.
Con datos de Página12.com.ar
El segundo día del Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans y No Binaries en Corrientes se vivió con calles colmadas y un ritmo que impone respeto: la marcha de 20 cuadras atravesó la costanera y reafirmó por qué este evento es uno de los más importantes del sur global. “Me hice feminista en 2015, y hoy recibir a mujeres de todo el país en mi ciudad natal parece irreal”, comparte Nirvana Yerezada Silvero, de 37 años, parte del grupo local que organizó con un año de anticipación tres jornadas que transformaron la ciudad en epicentro del feminismo.
A pesar de los altos costos de traslado que limitaron la llegada de algunas personas, organizaciones sociales, sindicatos y partidos políticos de todas las provincias marcaron presencia, fortaleciendo la calle como espacio de resistencia frente a un gobierno que, según se denunció durante el Encuentro, avanza con políticas fascistas. La jornada comenzó con la condena masiva a la detención de Cristina Fernández de Kirchner, quien en un audio enviado desde la prisión calificó su situación como “la metáfora disciplinadora de una Argentina que ve su desarrollo económico sistemáticamente cercenado”.
Nirvana recuerda aquel momento en que comenzó a luchar por sus derechos: sostiene en su teléfono una foto de la primera marcha a la que asistió, su hija de la mano y un cartel con la frase “Ni Una Menos”. Desde la Rotonda Poncho, la columna recorrió cinco kilómetros junto al río Paraná. “Mi separación después de diez años de pareja llegó gracias al feminismo: comprendí que la violencia no era ‘discusión’, era abuso, y que un golpe nunca debía tolerarse”, confiesa. La brisa acompaña las banderas y cantos, y la marcha se convierte en un símbolo inquebrantable de unidad y fuerza.

Los talleres del sábado y domingo abordaron temas urgentes: la movilización federal antifascista tras el 1 de febrero, la lucha contra la reforma laboral, la valoración del trabajo de cuidados y la defensa del aborto legal. También se debatió el proyecto de “denuncias falsas” que amenaza a mujeres que denuncian violencia de género. Yama Corin, de Mundanas, destacó la construcción de redes de contención, políticas y profesionales para acompañar a las víctimas y visibilizar problemáticas.
Durante el Encuentro, los colores rojo, verde, negro y blanco se combinaron con reclamos internacionales, como el pedido de “Palestina Libre”, que incluso trasladó un taller al patio debido a la concurrencia. Tilda Rabi, presidenta de la Federación de Entidades Argentino-Palestinas, explicó que la situación en Cisjordania y Jerusalén Oriental sigue siendo crítica por las redadas, destrucción de cultivos y persecuciones judiciales.
La columna de Barrios de Pie, con ollas y delantales, recorrió las calles cantando “Cuidar es un trabajo”. Norma Morales, dirigente de UTEP, subrayó: “Este gobierno teme a un pueblo organizado, a mujeres que cuidan y alzan su voz”. El Frente de Izquierda, legisladoras y concejalas se sumaron con un mismo mensaje: resistir la ultraderecha que niega la violencia de género y defiende discursos de odio.
Al caer la noche, la cabecera llegó al Paseo Arazaty, donde las banderas se mezclaron en la bajada del río y se celebró con la alegría de la Comisión Organizadora. Para Nirvana, la jornada es también personal: su hija aprende a hacer valer sus derechos, recordando que la fuerza del feminismo trasciende edades y experiencias.

