El paro nacional del magisterio urbano y rural paralizó las clases fiscales en Bolivia. Los docentes denuncian abandono estatal, salarios deteriorados y falta de respuestas del Ministerio de Educación.
La paciencia del magisterio boliviano llegó a su límite. Después de semanas de marchas, vigilias y pedidos públicos sin respuestas concretas, los maestros urbanos y rurales iniciaron este lunes un paro nacional que dejó sin clases a miles de estudiantes en todo el país y volvió a exhibir la profunda tensión entre el sector educativo y el Gobierno.
La medida fue asumida por la Confederación de Trabajadores de Educación Urbana de Bolivia junto a las 33 federaciones del magisterio rural, que activaron movilizaciones simultáneas en los nueve departamentos. Mientras el sector urbano cumple una paralización de 24 horas con marchas y bloqueos, el área rural determinó una protesta movilizada de 48 horas respaldada por la Central Obrera Boliviana.
En La Paz, los maestros comenzaron a concentrarse desde primeras horas de la mañana para recorrer el centro de la ciudad y ejecutar el denominado “bloqueo de las mil esquinas”. En Santa Cruz, Cochabamba, Oruro, Potosí y otras regiones también se registraron protestas y suspensión total de actividades escolares fiscales.
El dirigente del magisterio urbano cruceño, Lorenzo Chávez, afirmó que la protesta responde al cansancio acumulado de los docentes frente a la falta de atención oficial. “Hemos marchado bajo lluvia y granizo durante semanas y recién ahora quieren dialogar”, reclamó.
El representante sindical cuestionó además las declaraciones gubernamentales sobre los salarios docentes y aseguró que existe una distorsión deliberada de la realidad económica que atraviesan los maestros. “Se quiere hacer creer al país que el profesor gana 9.000 bolivianos, cuando muchos apenas logran cubrir sus necesidades básicas”, manifestó.
Según explicó, numerosos docentes dependen de extensas cargas horarias para alcanzar ingresos que incluso, en algunos casos, quedan por debajo del salario mínimo nacional. El dirigente sostuvo que el incremento salarial dispuesto este año no benefició realmente al sector porque los maestros perciben salario básico y no salario mínimo.
Las demandas del magisterio incluyen la creación de nuevos ítems, mayor inversión en infraestructura escolar, equipamiento, laboratorios y reposición del poder adquisitivo perdido frente al incremento constante del costo de vida. Los maestros también exigen respeto al escalafón docente y rechazan cualquier intento de transferir responsabilidades educativas a los municipios.
Para el sector, el problema no se limita a los salarios. Los dirigentes denuncian déficit de personal, sobrecarga laboral y precariedad en varias unidades educativas del país, donde padres, estudiantes y profesores deben enfrentar limitaciones estructurales desde hace años.
Pese a la magnitud de las protestas, el Ministerio de Educación recién convocó a una reunión para este martes en Cochabamba. La ministra Beatriz García pidió suspender las medidas de presión y priorizar las clases; sin embargo, el magisterio considera que el llamado llega tarde y después de ignorar reiteradamente las movilizaciones del sector.
Las federaciones urbanas anunciaron que la asistencia al encuentro será definida en un ampliado nacional virtual. Los dirigentes remarcaron que cualquier decisión será asumida colectivamente y descartaron negociaciones aisladas por departamentos.
Mientras tanto, las calles continúan ocupadas por maestros que aseguran haber agotado todas las vías previas antes de paralizar actividades en el sistema educativo fiscal boliviano.
