LA VERDE DESAFÍA LA HISTORIA NOS JUGAMOS EL PRIMER PARTIDO DE REPECHAJE

Mar 26, 2026

El equipo nacional enfrenta a Surinam tras una reconstrucción profunda, con una base firme y una hinchada movilizada que convierte el partido en un acto de fe colectiva.


La selección de Bolivia entra al campo con la memoria encendida y la urgencia de quien aprendió a resistir. No es un partido más: es la frontera entre la espera interminable y la posibilidad concreta de volver a un Mundial.
El trayecto hasta este punto fue áspero. El inicio de las eliminatorias dejó un saldo mínimo y una sensación de extravío. La derrota en la Copa América terminó de acelerar decisiones estructurales dentro de la dirigencia. La llegada de Óscar Villegas significó un cambio de ritmo, pero también de mentalidad.
La Verde empezó a sumar, a sostener resultados y a construir una identidad competitiva. Veinte puntos en doce partidos no solo alteraron la tabla, también reconfiguraron la confianza interna. El séptimo puesto no fue casualidad, sino consecuencia de un proceso sostenido.
El “operativo repechaje” marcó la agenda. Villegas exigió preparación internacional y expuso al equipo a contextos exigentes. Las derrotas ante Japón y Corea no fueron ocultadas, sino utilizadas como material de aprendizaje. El empate con Panamá y la caída ante México reflejaron limitaciones, pero también insistencia en la propuesta.
“Los encuentros sirvieron para ver nueva gente y adquirir roce”, afirmó el entrenador, reafirmando una línea de desarrollo que prioriza la evolución del plantel.
El problema del gol sigue latente. Cinco anotaciones en ocho partidos evidencian una deuda ofensiva que deberá resolverse con precisión quirúrgica. La posible inclusión de Nava o Godoy en ataque abre variantes, mientras Terceros aparece como recurso táctico inesperado.
Enfrente estará Surinam, un rival ordenado que apuesta por la disciplina táctica. Bolivia, en cambio, llega con un componente emocional que puede inclinar el partido.
La ciudad de Monterrey se transformó en territorio boliviano. Más de 1.500 compatriotas residentes se sumaron a quienes viajaron desde distintos países. El banderazo en el hotel fue una demostración de identidad: cánticos, luces y una energía que desbordó las calles.
El plantel respondió con cercanía. Hubo abrazos, firmas y fotografías. El clásico “bo, bo, bo, li, li, li” resonó como un eco que acompañará cada jugada.
Villegas sintetizó el momento con claridad: “Vamos a dar todo por nuestro país”. No hay margen para discursos vacíos. El partido exige ejecución, carácter y precisión.