Mineros, vecinos alteños y sectores movilizados tomaron el centro paceño en una jornada marcada por enfrentamientos, incendios, destrozos y reclamos directos contra el presidente Rodrigo Paz, mientras crece el malestar social.
La ciudad de La Paz vivió este lunes una de las jornadas más tensas y violentas de los últimos meses. Desde tempranas horas, columnas de mineros cooperativistas, obreros y ciudadanos llegados desde la ciudad de El Alto descendieron hacia el centro paceño para exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz, en medio de una creciente crisis social y económica que ha profundizado el descontento en distintos sectores populares.
Las movilizaciones derivaron rápidamente en enfrentamientos con efectivos policiales en varias calles de la sede de gobierno. Uno de los puntos más críticos se registró en inmediaciones de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen, donde manifestantes incendiaron una patrulla policial luego de romper vidrios y cercos de seguridad. Vecinos del sector relataron escenas de caos, corridas y uso constante de gases lacrimógenos para intentar dispersar a la multitud.
En la calle Bolívar, el conflicto se intensificó cerca del mediodía. Decenas de personas intentaron avanzar hacia instalaciones policiales mientras uniformados respondían con agentes químicos. Videos difundidos por habitantes del centro mostraron columnas de humo, mobiliario destruido y grupos de personas buscando refugio en tiendas y edificios cercanos para escapar de los gases.
Paralelamente, oficinas del Tribunal Departamental de Justicia sufrieron ataques y saqueos. Según reportes oficiales, grupos de movilizados ingresaron por la fuerza a dependencias públicas ubicadas en la calle Potosí, donde se registraron daños materiales y la sustracción de documentos y muebles. Imágenes grabadas por vecinos mostraron cómo varias personas retiraban escritorios, sillas y otros objetos mientras las puertas de ingreso quedaban completamente destrozadas.
El Ministerio de Gobierno denunció que “los hechos de violencia solo dañan a todos los ciudadanos y atentan contra la institucionalidad democrática del país”. Sin embargo, entre los sectores movilizados predominó el discurso de rechazo al Ejecutivo y la acusación de abandono estatal frente a la crisis económica y el incremento del costo de vida.
La tensión también golpeó al sistema de transporte por cable. Las estaciones Naranja, en la avenida Armentia, y Azul, en Río Seco, reportaron daños durante la jornada. La empresa estatal Mi Teleférico suspendió operaciones en algunas líneas por motivos de seguridad, mientras cientos de usuarios quedaron varados o tuvieron que buscar rutas alternativas para retornar a sus hogares.
Pasadas las 15:30, contingentes policiales retomaron parcialmente el control de algunos sectores del centro paceño y lograron sofocar el incendio de la patrulla atacada cerca de la FELCC. Personal uniformado recuperó además parte de los objetos sustraídos de oficinas públicas y los trasladó bajo resguardo hacia la calle Socabaya.
La jornada cerró con calles cubiertas de piedras, vidrios rotos, restos de gasificación y comercios afectados por los disturbios. Mientras brigadas municipales iniciaban labores de limpieza en algunos puntos del casco viejo, grupos movilizados permanecían en vigilia anunciando nuevas medidas de presión para las próximas horas.
