Israel aprueba una ley para cerrar Al Jazeera y otros medios perjudiciales. No deja entrar periodistas extranjeros o israelíes en Gaza

Una docena de reporteros han muerto bajo las bombas en Gaza. Las embajadas israelíes hacen envíos masivos de información a periodistas internacionales

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La guerra que libra Israel contra la Franja de Gaza no es sólo militar. Buena parte de los esfuerzos de Tel Aviv están encaminados a ganar la batalla del relato internacional. Para ello, han puesto a funcionar a pleno rendimiento a sus embajadas en todo el mundo, que convocan ruedas de prensa virtuales o inundan de documentos con su versión de los hechos a los periodistas. Mientras, impiden a los informadores internacionales entrar en la Franja de Gaza, por lo que es casi imposible saber de forma independiente lo que ocurre sobre el terreno. Eso provoca que la realidad deba construirse en base a comunicados de ambas partes, Hamás o el Ejército israelí, ambos con un amplio historial de falsedades. El Gobierno israelí acaba de aprobar una ley para cerrar cadenas de televisión desplegadas en Israel y los Territorios Ocupados, como Al Jazeera, si las considera hostiles.

Israel respondió a la matanza perpetrada por Hamás del pasado 7 de octubre (al menos 1.400 israelíes muertos, según cifras oficiales) con el bombardeo indiscriminado de Gaza (que ha dejado más de 4.000 fallecidos, según oficiales gazatíes). Entre ellos hay al menos una docena de reporteros, en su mayoría, palestinos.

Un periodista de Reuters también murió tras un bombardeo israelí contra su coche, en la frontera de Líbano. Iba perfectamente identificado como prensa.

“Pedimos que respeten la seguridad y la protección de los periodistas. En los últimos diez años, Israel ha asesinado a al menos 22 informadores. En 2021, bombardearon edificios enteros de medios de comunicación. En 2022, mataron a la periodista de Al Jazeera Shireen Abu Akleh», dice a este diario Edith Rodríguez Cachera, vicepresidenta de Reporteros Sin Fronteras en España. «Lo denunciamos como crímenes de guerra porque así está tipificado ante la Corte Penal Internacional».

 

INFORMACIÓN CON CUENTAGOTAS

Sacar información veraz e independiente de Gaza es extremadamente complicado, como se ha podido ver tras la explosión en el Hospital Bautista Al-Ahli de Gaza.

Tres días después, aún se desconoce la cifra real de muertos (algunos medios hablan de algunas decenas; fuentes sanitarias de Gaza, de medio millar) o la causa de la deflagración (si fue un proyectil fallido palestino o un misil israelí).

Poco más de dos horas después de la matanza, Israel puso en marcha una campaña de comunicación internacional, ramificada a través de sus delegaciones diplomáticas en todo el mundo, para mostrar que no había sido su ejército el causante de esa matanza y que Hamás había inflado la cifra de fallecidos.

Las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF, por sus siglas en inglés) convocaron a periodistas internacionales a una rueda de prensa virtual con su portavoz, Daniel Hagari, para hablar del «lanzamiento fallido de un misil por la organización terrorista Yihad Islámica que golpeó el hospital de Gaza».

Enviaron documentos con presuntas evidencias. Algunas de ellas han sido eliminadas posteriormente, tras destaparse su falta de veracidad, y otras han sido puestas en duda, como la conversación entre dos presuntos milicianos que habrían reconocido la autoría.

«Se da la tormenta perfecta para que la información llegue con cuentagotas, y la foto de lo que ocurre necesariamente se emborrona», asegura Rodríguez Cachera.

RSF subraya que la poca información que está saliendo de la Franja se consigue gracias a los periodistas locales que trabajan in situ, desde la BBC a la Agencia France Press o Al Jazeera, entre otros, pero «son muy pocos y los problemas de suministro y desplazamiento lo dificultan todo».

 

CIERRE DE AL JAZEERA

El pasado domingo, un policía israelí fue grabado mientras amenazaba a un reportero de la televisión Al-Araby en directo. «¿Qué estás contando? Todos los de Hamás deben ser masacrados, ¿te queda claro? Si no cuentas la verdad, ¡ay de ti! Vamos a reducir Gaza a cenizas», le gritó el agente al periodista.

La anécdota puede convertirse pronto en norma. El Gobierno israelí (liderado por Benjamin Netanyahu y formado por una coalición de derechas con ultranacionalistas y ultraortodoxos, y al que se ha unido el opositor opositor Beny Gantz) acaba de aprobar legislación de emergencia que le permite cerrar cadenas de televisión extranjeras que «dañen la seguridad del Estado» durante la guerra. Eso incluye la confiscación del material y la revocación de las credenciales de los periodistas.

La propuesta para que esa ley sea aplicada a Al Jazeera será aprobada previsiblemente en el próximo consejo de ministros israelí, según el ministro de Comunicaciones, Shlomo Karhi. Consideran que la cadena catarí Al Jazeera emite «propaganda al servicio de Hamás en árabe e inglés» para los telespectadores de todo el mundo y «pasa información sensible al enemigo», según el ministro.

«Las emisiones e informaciones de Al Jazeera constituyen una incitación contra Israel, ayudan a ‘Hamás-Estado Islámico’ y a las organizaciones terroristas con su propaganda, al tiempo que incitan a la violencia contra Israel», ha denunciado.

La cadena de televisión, formada por centenares de periodistas internacionales, tiene varias sedes en los Territorios Ocupados (Gaza y Cisjordania, incluida Jerusalén Este) y sus periodistas sufren ataques a menudo.

Desde su sede en Ramala informan a este diario que aguardan la decisión del Ejecutivo israelí, que por el momento no les ha dado ningún detalle.

La duda es si habrá otras cadenas represaliadas a continuación.

El presidente israelí, Isaac Herzog, ha criticado ante el primer ministro de Reino Unido, Rishi Sunak, la cobertura de la cadena británica BBC.

«La presentación de Hamás por parte de la BBC es una distorsión de los hechos», ha dicho Herzog a Sunak. «Hacemos frente a una de las peores organizaciones terroristas en el mundo y sé que en las democracias modernas como las nuestras no se puede intervenir ‘per se’, pero debido a que la BBC tiene ciertos lazos y es conocida como Reino Unido en todo el mundo, debe haber una protesta para que haya una corrección y que Hamás sea definido como una organización terrorista», le dijo, según informa Europa Press.

Las regulaciones aprobadas por Israel serán retroactivas, en caso de entrar en vigor. Es decir, que las emisiones ya realizadas podrán servir de prueba para decidir cierres. La medida sería válida durante 30 días, prorrogable otros 30 días.

Organizaciones como RSF defienden que se aplique entre estados la «reciprocidad mediática»: que se exija libertad para ejercer el periodismo en los países a los que se conceden licencias para emitir en los propios.

Tomada de EL PERIÓDICO.COM

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